Estimulación Cognitiva

Ana María Gonzalez Jimenez, presidenta de la Asociación Española de Psicogerontología nos enseña que “es importante reflexionar sobre lo que podemos y no podemos considerar estimulación cognitiva”. 

Dice que “constantemente recibimos estímulos a través de nuestros sentidos que nos conectan con el exterior, palabras, ruidos de vehículos, música de ambiente”, etc…”incluso desde nuestro interior podemos recibir estímulos, pensamientos, ruidos de nuestro órganos”, etc…, algunos de cuales se reciben de forma pasiva, sin voluntad por parte de la persona, y otros requieren al menos cierta voluntariedad.

Cualquiera de estos estímulos que recibimos de nuestro entorno o interior deben ser procesados por nuestro cerebro, produciéndose cambios bioquímicos en él, por lo que ciertamente suponen una estimulación para nuestro cerebro y nuestro organismo.

Sin embargo, para que estos estímulos puedan ser considerados como “estimulación cognitiva”, desde un punto de vista terapéutico, deben estar enmarcados en un programa de intervención estructurado, con objetivos concretos definidos, siguiendo una metodología específica, guiados y supervisados por un profesional calificado. Además de haber sido demostrados sus beneficios científicamente.

Por lo tanto, la estimulación cognitiva es el conjunto de acciones terapéuticas sistematizadas científicamente que se dirigen a prevenir, mejorar y mantener el funcionamiento cognitivo mediante ejercicios de:

  • Memoria
  • Percepción
  • Atención
  • Lenguaje
  • Funciones ejecutivas, solución de problemas, planificación, control…
  • Funciones visuoespaciales, etc.

De este modo la estimulación cognitiva se basa en la plasticidad y en la reserva cerebral para mejorar el rendimiento de las capacidades mentales mediante técnicas y ejercicios organizados de un modo sistemático.

Tipos de acciones o intervenciones

Dependiendo de las necesidades cognitivas de las personas y/o integrantes de los centros deberemos plantearnos objetivos de intervención diferentes:

Acciones de prevención del deterioro cognitivo: conjunto de acciones estructuradas dirigidas a evitar o retrasar la aparición de déficits cognitivos, es decir, para el mantenimiento de las capacidades cognitivas preservadas.

Acciones de rehabilitación cognitiva: conjunto de acciones estructuradas encaminadas a la recuperación de funciones cognitivas tras una lesión cerebral (tras un traumatismo craneoencefálico, un accidente cerebrovascular, etc.).

Acciones de entrenamiento cognitivo: conjunto de acciones estructuradas encaminadas a la potenciación de las funciones cognitivas hasta un punto óptimo.

Intervenciones de mantenimiento o adaptación cognitiva: asociadas a intervenciones dirigidas a personas con enfermedades neurodegenerativas que suponen la pérdida progresiva, irreversible, e irremediable de las funciones cognitivas y también funcionales de quien las padece, debido a la degeneración de sus neuronas. (Por ejemplo, la enfermedad tipo Alzheimer).

Por lo tanto, en este contexto no tiene sentido hablar de rehabilitación ya que ninguna acciones podrá rehabilitar las funciones alteradas, pero si mantener o recrear modos de funcionamiento con integración o adaptación parcial a nuevos situaciones de vida.  

En los centros de día o instituciones gerontológicos, el psicogerontólogo o psicólogo con formación gerontológica es el encargado de planificar, desarrollar y evaluar los resultados de los programas de estimulación cognitiva ateniendo al plan integral, individualizado y centrado en las personas.

Dependiendo de los objetivos que persiguen, la metodologías, y los fines …las acciones  que se pueden desarrollar pueden ser:  ➡️talleres de psicoestimulación,                ➡️talleres de reminiscencia, ➡️terapia de orientación a la realidad,                                ➡️talleres de entrenamiento de la memoria, etc.