La discriminación por edad en la vejez (edaísmo)

10 Ideas erróneas sobre el envejecimiento según la Organización Mundial de la Salud

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La discriminación percibida, ya sea por motivos de raza, sexo o edad, tiene resultados negativos para la salud.

Se ha demostrado que la discriminación por edad tiene un impacto significativo en nuestra participación en la sociedad, en la salud y en la longevidad.

Por ejemplo, la evidencia muestra que aquellos que tienen actitudes negativas sobre el envejecimiento tienen una recuperación más lenta de la discapacidad, viven en promedio 7,5 años menos que aquellos que tienen actitudes positivas, y tienen menos probabilidades de integrarse socialmente.

La discriminación por edad también impone barreras al desarrollo de buenas políticas sobre el envejecimiento y la salud, ya que influye en la forma en que se enmarcan los problemas, las preguntas que se formulan y las soluciones que se ofrecen.

En este contexto, la edad a menudo se entiende como una justificación suficiente para tratar a las personas de manera desigual y limitar sus oportunidades de contribución significativa.
La Organización Mundial de la Salud, OMS, está trabajando en una campaña a largo plazo y de gran penetración, para cambiar los estereotipos negativos adheridos a la sociedad y promover un cambio de mentalidad entre los ciudadanos.

En los trabajos de preparación de la campaña, ha identificado 10 ideas erróneas que a menudo se tienen sobre el proceso de envejecimiento.

1. No existe un prototipo de una persona mayor
La edad avanzada se caracteriza por una gran diversidad. Algunas personas de 80 años tienen una capacidad física y mental que se comparan favorablemente con los de 20 años. Otras de la misma edad pueden requerir cuidados y apoyo extensos para actividades básicas como vestirse y comer.

2. La diversidad en la vejez no es aleatoria
Una gran proporción de la diversidad en la capacidad y las circunstancia observadas en la vejez es el resultado del impacto acumulativo de circunstancias favorables o no en las vidas de las personas. Los entornos físicos y sociales en los que vivimos son influencias poderosas que determinan un envejecimiento saludable. Sin embargo, las relaciones que tenemos con nuestros entornos están determinadas por factores como la familia en la que nacimos, nuestro sexo, nuestra etnia y los recursos financieros.
Como resultado, las personas mayores con mayores necesidades relacionadas con la salud, a menudo tienen menores recursos económicos y sociales disponibles para satisfacerlas. La política debe evitar el refuerzo de las inequidades de salud que subyacen en gran parte de esta diversidad.

3. Solo una pequeña proporción de personas mayores son dependientes
Solo una pequeña proporción de las personas mayores dependen de otros para subsistir. De hecho, las personas mayores hacen muchas contribuciones a sus familias y sociedades. Una investigación en el Reino Unido en 2011 estimó que las contribuciones de las personas mayores a través de los impuestos, el gasto del consumidor y otras actividades económicamente valiosas suponían casi 40 mil millones de libras esterlinas más que el gasto en pensiones, asistencia social y salud combinadas. Se espera que esta cifra aumente a 77.000 millones de libras esterlinas para 2030.
Aunque se dispone de menos evidencia de países de ingresos bajos y medianos, la contribución de las personas mayores en estos entornos también es significativa. En Kenia, por ejemplo, la edad promedio de los pequeños agricultores es de 60 años, lo que los hace esenciales para garantizar la seguridad alimentaria. La política debería evitar los puntos de vista estereotipados que conducen a la discriminación contra individuos y grupos simplemente por motivos de edad.

4. El envejecimiento de la población aumentará los costos de la atención médica, pero no tanto como se espera.
Aunque la edad avanzada generalmente se asocia con una mayor necesidad de atención médica, el vínculo con la utilización de los servicios de salud es débil. Por ejemplo, a pesar de la alta carga de morbilidad en los entornos de bajos ingresos, las personas mayores tienden a utilizar los servicios de salud con menos frecuencia que los adultos más jóvenes. En los países de altos ingresos, cada vez hay más pruebas de que, alrededor de los 70 años, el gasto en atención de la salud por persona disminuye significativamente, y que la atención a largo plazo llena la brecha.
Una forma de controlar los costos innecesarios de la atención médica es, por lo tanto, invertir en sistemas de atención a largo plazo. Permitir que las personas vivan vidas largas y sanas también puede aliviar las presiones sobre el aumento de los gastos sanitarios, ya que algunos costos de atención de la salud en realidad caen en la vejez más avanzada.

 

5. Tener 70 hoy aún no es como tener 60 antes
Hay poca evidencia de que las personas mayores de hoy estén viviendo en mejor estado de salud que sus padres o sus abuelos.
Un análisis realizado por la OMS en 2014 de grandes estudios longitudinales realizados en países de altos ingresos sugirió que, aunque la prevalencia de discapacidad grave (definida como una situación en la que se requiere ayuda de otra persona para llevar a cabo actividades básicas como comer y lavarse), puede estar disminuyendo ligeramente, no se han observado cambios significativos en la discapacidad menos grave durante los últimos 30 años. Invertir en un envejecimiento saludable es crucial para que los países se beneficien del envejecimiento de la población.

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6. La buena salud en la vejez no es solo la ausencia de enfermedad
La mayoría de las personas mayores de 70 años tienen algunos problemas de salud en distinto grado, pero continúan pudiendo hacer las cosas que son importantes para ellos. La combinación de las capacidades físicas y mentales de una persona (conocida como capacidad intrínseca) es un mejor predictor de su salud y bienestar que la presencia o ausencia de una enfermedad.
Los servicios que están integrados y se centran en mejorar la capacidad intrínseca de las personas mayores tienen mejores resultados, y es probable que no sean más caros que los servicios que se enfocan en cualquier enfermedad específica.

7. Las familias son importantes, pero por sí solas no pueden brindar la atención que muchas personas mayores necesitan
Si bien las familias siempre jugarán un papel central en la atención a largo plazo, el cambio en la demografía y las normas sociales supone que es imposible que las familias solas satisfagan las necesidades de las personas mayores dependientes. La atención a largo plazo es más que satisfacer las necesidades básicas: se trata de preservar los derechos de las personas mayores (incluida la salud), las libertades fundamentales y la dignidad humana.
Esto significa que los cuidadores requieren capacitación y apoyo adecuados. La responsabilidad del cuidado a largo plazo debe ser compartida entre las familias, los gobiernos y otros sectores, a fin de garantizar el acceso a una atención médica de calidad y evitar dificultades financieras tanto para las personas mayores como para sus cuidadores.

8. El gasto en poblaciones de mayor edad es una inversión, no un costo
En lugar de enmarcar los gastos en poblaciones más viejas simplemente como un costo, se los considera mejor como inversiones. Estas inversiones pueden generar importantes dividendos, tanto en la salud y el bienestar de las personas mayores, como para la sociedad en general a través de una mayor participación, consumo y cohesión social.
Las políticas deben enmarcarse de maneras que mejoren las capacidades de las personas mayores para hacer las cosas que valoran y hacer estas contribuciones, en lugar de buscar simplemente reducir los gastos sociales.

9. No todo está en los genes
Mientras que el envejecimiento saludable comienza al nacer con nuestra herencia genética, solo aproximadamente el 25% de la diversidad en la longevidad se explica por factores genéticos. El otro 75% es en gran medida el resultado del impacto acumulativo de nuestras interacciones con nuestros entornos físicos y sociales, que dan forma a los comportamientos y las exposiciones a lo largo de la vida.
Muchas de las oportunidades y barreras que enfrentamos están fuertemente influenciadas por características personales, como nuestro sexo y origen étnico, así como nuestra ocupación, nivel de educación y riqueza. Las políticas deben abordar estas interacciones persona-entorno a lo largo del curso de la vida.

10. Las edades obligatorias de jubilación no ayudan a crear empleos para los jóvenes
Las políticas que imponen las edades obligatorias de jubilación no ayudan a crear empleos para los jóvenes, pero reducen la capacidad de los trabajadores mayores para contribuir. También reducen las oportunidades de una organización para beneficiarse de las capacidades de los trabajadores mayores. No se ha demostrado que la edad sea un indicador fiable para juzgar la productividad potencial o la empleabilidad de los trabajadores.
Además, las encuestas en los Estados Unidos, por ejemplo, han encontrado que la mayoría de las personas que se acercan a la edad de jubilación tradicional en realidad no desean jubilarse. A pesar de esto, muchos países o industrias todavía tienen edades obligatorias de jubilación. Estas prácticas discriminatorias deberían ser abolidas.

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Los beneficios de la participación en los grupos socio recreativos y educativos en la vejez

Según Iaccub y Sabatini, a diferencia de otras generaciones y momentos históricos, la sociedad actual permite y valora los pequeños espacios compartidos diferenciados por edad, aficiones, hobbies o por cualquier rasgo que sea agrupador.

También creemos que ha habido un mayor reconocimiento social de los derechos fundamentales de grupos sociales, considerados minoritarios. Que favorecen la participación social de las personas mayores en grupos sociorecreativos y educativos.

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Estas nuevas agrupaciones, llevan adelante una renovación de las representaciones sociales sobre la educación en la vejez. Las personas de edad toman los espacios públicos para iniciar nuevas prácticas educativas no formales y cada vez más de educación formal, sobre todo en las universidades.

Pero también, en estas nuevas agrupaciones, los amigos desarrollaban gran parte de los roles que tradicionalmente eran atribuidos a la familia, como la contención socio afectiva, emocional y el apoyo motivacional para originar y sostener nuevos proyectos educativos.

En estos grupos, se priorizan las relaciones entre las mismas generaciones, convirtiéndose en espacios propicios para el encuentro, la generación de nuevos vínculos de amistad, compañerismo, pareja y proyectos para esta etapa vital.

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Diversas investigaciones han demostrado que desarrollar actividades sociales se asocia con mayores niveles de salud física, psicológica y social. Por ejemplo Carmona-Valdés y Riveiro-Ferreira (2010) a partir de una investigación realizada en la ciudad de Monterrey (México) observaron que las actividades sociales se encuentran asociadas con el bienestar personal en la vejez y describe los beneficios de la participación en actividades sociales por parte de las personas mayores, por ejemplo:

  • Salud mental y física: las actividades sociales contribuyen a mejorar la salud física, del sistema inmune, la reacción cardiovascular, la capacidad cardiopulmonar. En lo psicológico al sentido de pertenencia, autoestima elevada, propósitos en la vida, y ayudan a promover condiciones y hábitos saludables lo cual eleva el bienestar de los individuos (Jang et al, 2004), contribuyendo al mantenimiento de la salud y la prevención de la enfermedad (Luna, 1999).
  • Funcionamiento cognitivo: La vida social activa, las relaciones sociales y el continuar con los intereses intelectuales benefician la capacidad funcional y la función cognitiva de los individuos (Gobierno de Cartagena, 2005). Los estudios realizados por Bassuk et al. (1999) indican que la cantidad y el tipo de relaciones sociales disminuyen el riesgo de demencia, observándose un aumento de este riesgo a medida que se acentúa el aislamiento social.
  • Longevidad: Las actividades sociales y la participación social activa promueven el bienestar físico y personal del ser humano disminuyendo el riesgo de mortalidad en las personas mayores. Lehr (1998) señala que las personas mayores que tienen intercambios afectivos significativos no sólo disfrutan de bienestar personal, sino que demuestran mayores posibilidades de sobrevivencia. Por su parte, Lennartsonn y Silverstein (2001) encontraron que las personas que participan en trabajos de voluntarios, que tienen actividades de esparcimiento, religiosas y sociales, que disfrutan de pasatiempos y que tienen vínculos afectivos y sociales amplios reducen el riesgo de mortalidad.
  • Aumento en la percepción de felicidad: Tortosa (2002) sostiene que las personas mayores, al igual que los adultos jóvenes, tienen las mismas necesidades psicológicas y sociales de mantenerse activos; sólo cuando el individuo realiza una actividad se siente feliz, satisfecho y adaptado. Bazo (1990) encontró que las personas con más vínculos afectivos, familiares y sociales tienen sentimientos más positivos y perciben su vida con mayor felicidad, produciéndose una relación positiva entre la actividad social que desarrollan y su felicidad.
  • Aumento en el sentimiento de pertenencia: Herzog et al. (1998) sostienen que la participación en las actividades durante la vejez, se asocian con el sentimiento de pertenecer a un grupo determinado, y esto mejora la salud física y mental. La participación en actividades sociales, productivas y de tiempo libre, al igual que las relaciones sociales y familiares, mantienen y favorecen el bienestar personal en los adultos mayores. Por lo tanto, en el envejecimiento, la socialización de las personas mayores aporta beneficios importantes a su bienestar, al permitir la continuidad del individuo dentro de la sociedad.
  • Aumento en la percepción de bienestar: Okun et al. (1984) afirman que las actividades sociales están positiva y significativamente asociadas con el bienestar personal, probablemente mediado por el efecto que tienen en la autoestima y en el autoconcepto. Las actividades productivas también respaldan la percepción de utilidad y competencia y los sentimientos de control (Vera y Sotelo, 2003).

Según Midlarsky (citado en Vittorio y Steca, 2005), las actividades sociales realzan el sentido y el significado del valor de la propia vida al incrementar la percepción de competencia y aptitud en actividades de la vida diaria, mejoran el ánimo y generan emociones positivas y distracción de sus propios problemas.

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Por lo tanto, el bienestar personal del adulto mayor, entre otras cosas, es el resultado de mantener actividades sociales en esta etapa. Según Dulcey-Ruiz y Quintero (1996), el bienestar personal es el principal criterio a tener en cuenta para tener un envejecimiento exitoso y con calidad de vida.

Fuente: Iacub, R. Sabatini, B. (2012). Especialización en gerontología comunitaria e institucional. UNMP. Módulo 3 ; (Pag. 192,193)

Accesibilidad Cognitiva

Accesibilidad cognitiva: apostando por la integración psicosocial en gerontología
Escribe Ana Mª González Jiménez, psicóloga y Presidenta de la Asociación Española de Psicogerontología (AEPG)

Las personas continuamente nos movemos por diferentes espacios, por nuestra casa, el centro de salud, la calle, el mercado, etc…pueden ser diferentes entornos, utilizamos diferentes objetos, herramientas y bienes, muchos de los cuales pueden resultar complejos por las características que presentan, por sus dimensiones, los elementos que los conforman, sus formas de uso, etc. Pero sin duda, cuando además existen restricciones que dificultan aún más que la persona pueda desenvolverse por su medio de forma autónoma y segura, la calidad de vida se ve significativamente mermada.
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Nuevas formas de entender la accesibilidad
Este artículo tiene por misión aportar una visión introductoria a la accesibilidad cognitiva para promover su implementación y proporcionar una recopilación de recursos de interés para una mayor profundización en la materia.

El diseño de los espacios, los objetos, etc…deben solventar las posibles deficiencias que las personas presenten en procesos cognitivos.
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El primer término al que debemos hacer referencia es el de accesibilidad universal, el cual es incluido y definido en la Ley española 51/2003, de 2 de diciembre, (ley argentina 27360 cap.IV art. 5) de Igualdad de Oportunidades, No Discriminación y Accesibilidad Universal de las Personas Mayores y con Discapacidad como “sobre la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos, instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible”.

El surgimiento de este concepto fue determinante para lograr la visión del diseño en materia de accesibilidad.

Hasta hace algunos años los elementos de los espacios han sido diseñados atendiendo, casi exclusivamente, a criterios muy diferentes a los relacionados con la adaptación a la variabilidad de los individuos, en cuanto a sus capacidades biospsicosociales, dando por el contrario prioridad a criterios como la estética, la eficiencia, etc. Eran los usuarios los que debían esforzarse para cumplir con las exigencias del medio.

Afortunadamente para todos nosotros, en la actualidad se comienza a diseñar más atendiendo a la variabilidad que nos caracteriza y se persigue ofrecer al usuario espacios cuyo uso le resulte fácil y seguro. Sin embargo, no podemos pasar por alto que los primeros esfuerzos que se dirigieron a promover espacios accesibles pusieron el foco de atención principalmente sobre el funcionamiento físico del individuo. Así, al utilizar el término accesibilidad se hacía referencia con mayor énfasis a las condiciones físicas del entorno para adaptarse a la variabilidad de las capacidades físicas de los usuarios.
No es hasta hace relativamente poco tiempo cuando se ha empezado a dar importancia explícitamente al funcionamiento cognitivo en una corriente que ha empezado a emplear el término accesibilidad cognitiva. Se trata, no obstante, de un término relativamente reciente, que surgió en encuentros profesionales y cuya definición aún no ha sido consensuada.

Aún así, la definición más ampliamente aceptada hasta la fecha es la ofrecida por Belinchon et al., (2004), el cual considera la accesibilidad cognitiva como la “propiedad que tienen aquellos entornos, procesos, bienes, productos, servicios, objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos que resultan inteligibles o de fácil comprensión”.
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Por tanto, en cuanto a la esfera cognitiva, el diseño debe solventar las posibles deficiencias que las personas presenten en procesos cognitivos como la atención, la memoria, el lenguaje, la cognición espacial y las funciones ejecutivas (abstracción, resolución de problemas, planificación, etc.), entre otras.

Este es el caso de personas con discapacidad intelectual, trastorno mental, trastornos del desarrollo, daño cerebral adquirido y personas mayores, cuyas capacidades cognitivas pueden verse afectadas. Así, los diseños accesibles posibilitan que estos colectivos puedan hacer uso de los espacios, de herramientas, etc., con autonomía y seguridad, siendo además la accesibilidad cognitiva “puerta de entrada a la participación social y a la vida en comunidad” (Belinchón, M. et al, 2014).

A continuación se presentan algunos términos concretos que, junto a los previamente mencionados, se emplean habitualmente al abordar el tema que nos ocupa:

Barrera cognitiva: aquel elemento que dificulta o impide el uso del espacio de forma autónoma y segura. Una de las principales barreras cognitivas para la orientación es el llamado efecto laberinto característico de los espacios que resultan confusos. Facilitador cognitivo: por su parte, es el elemento que proporciona apoyo para el uso del espacio con autonomía y seguridad.

Diseño universal: es la acción por la que los elementos son creados para ser utilizados por todas las personas sin que sea precisa su adaptación ni un diseño especializado.

Tecnología de apoyo: son el conjunto de productos que han sido creados para proporcionar asistencia, favorecer la adaptación y la rehabilitación de personas con discapacidades, como los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación. Estos a su vez son aquellas formas de transmitir información, diferentes al habla, que son empleadas con el objetivo de aumentar (aumentativos) y/o compensar (alternativos) las dificultades para comunicarse.

La accesibilidad cognitiva es una materia actualmente en auge y está siendo tema central de cada vez más publicaciones

Como se ha señalado, uno de los ámbitos en los que debemos promover e implementar la accesibilidad cognitiva es la gerontología, especialmente en el terreno residencial y centros de día. Las peculiaridades del funcionamiento cognitivo del colectivo de las personas mayores, requieren diseños que permitan el uso del espacio, de los objetos, etc. para desenvolverse con autonomía, seguridad, favorecer su participación y convivencia en la comunidad, es decir, su integración psicosocial y en última instancia, promover su calidad vida. Estas son algunas propuestas a las que se deberá atender en los centros gerontológicos:

Debería facilitarse la identificación de las diferentes salas del edificio de tal forma que se les posibilite a los usuarios y a los residentes prever qué actividad se realiza detrás de cada puerta y qué profesional les atenderá.

Deberían utilizarse carteles informativos suficientes, ubicados correctamente (por ejemplo, altura) y con características físicas adecuadas (tamaño, color, terminología empleada, etc.) que posibiliten su uso de forma eficaz.

En los ascensores, los botones deberían proporcionar el suficiente contraste de colores para que los números y símbolos sean distinguibles por los usuarios y residentes.

Los profesionales deberían ser fácilmente distinguibles según su departamento con la utilización de uniformes de diferentes colores representativos.

Debería procurarse que los recursos disponibles en las zonas comunes puedan ser utilizados por todos los usuarios y residentes. Por ejemplo, los libros de la biblioteca no sólo deberían proporcionar una letra con un tamaño y tipografía adecuados, si no que también utilizar enunciados sencillos y una terminología de uso común entre el colectivo de las personas mayores, muchos de los cuales son además analfabetos.

Sin duda, y afortunadamente, la accesibilidad cognitiva es una materia actualmente en auge y está siendo tema central de cada vez más publicaciones. Para los interesados en ampliar conocimientos, proporcionamos una recopilación de recursos:

“Tecnología de apoyo y accesibilidad cognitiva: de la autonomía a la participación” CEAPAT –IMSERSO: http://www.ceapat.es/InterPresent1/groups/imserso/documents/binario/accesicognitiva.pdf

“Accesibilidad cognitiva” Colección 12 retos, 12 meses.CEAPAT-IMSERSO: http://www.ceapat.es/interpresent3/groups/imserso/documents/binario/reto_diez_acc_cog.pdf

“Modelo para diseñar espacios accesibles. Espectro cognitivo” Colección democratizando la accesibilidad Vol 6. La ciudad accesible: https://afanias.org/wp-content/uploads/2016/08/LIBRO-1.-espacios_accesibles_brusilovsky.pdf

“Accesibilidad cognitiva: modelo para diseñar espacios accesibles.” Colección democratizando la accesibilidad Vol 6. La ciudad accesible: https://afanias.org/wp-content/uploads/2016/08/LIBRO-2.-Accesibilidad_cognitiva.modelopaea-disen%CC%83ar-pdf.pdf

“Valoración de la accesibilidad cognitiva:claves científicas para favorecer el rol del evaluador con diversidad funcional” Colección democratizando la accesibilidad Vol. 10. La ciudad accesible: https://drive.google.com/file/d/0B3iK0itdBx97WWh0UDRKc01oVDA/view

“Innovaciones accesibilidad cognitiva: entornos urbanos que hablan a las personas.” Colección democratizando la accesibilidad. Vol 11. Ciudad accesible: https://afanias.org/wp-content/uploads/2016/08/Innovaciones-en-Accesibilidad-Cognitiva_Volumen-11.pdf

Sobre la autora: Ana Mª González Jiménez
geriatricarea Ana Gonzalez JimenezAna Mª González Jiménez es psicóloga y actualmente desempeña el cargo de Presidenta de la Asociación Española de Psicogerontología (AEPG). Es Máster en Psicogerontología por la Universidad de Salamanca y Máster en Neuropsicología Clínica por la Universidad Pablo Olavide de Sevilla.

Neurociencias: La Dopamina, algunas funciones esenciales de este neurotransmisor

Compartimos una nota que describe el origen y funciones de la “dopamina”, un neurotransmisor con múltiples e importantes funciones dentro del sistema nervioso. Para reconocer su importancia en las actividades de envejecimiento activo y saludable.

La dopamina es uno de los muchos neurotransmisores que utilizan las neuronas para comunicarse entre ellas. Eso significa que la dopamina tiene una función muy importante en los espacios sinápticos, es decir, los espacios microscópicos en los que las células nerviosas establecen conexiones entre sí.

lectura y cerebro

Se trata de una sustancia producida por el propio cuerpo humano, pero que también puede ser elaborada en laboratorios. En concreto, la dopamina fue sintetizada artificialmente por los biólogos ingleses George Barger y James Ewens, en 1910. Décadas después, en 1952, los científicos suecos Arvid Carlsson y Nils-Åke Hillarp lograron desentrañar las funciones y características principales de este neurotransmisor.

Dopamina: el neurotransmisor del placer… entre otras cosas.

cerebro con conexiones

La dopamina, cuya fórmula química es C6H3(OH)2-CH2-CH2-NH2, es frecuentemente mencionada como la causante de las sensaciones placenteras y la sensación de relajación. Sin embargo, con la dopamina y el resto de neurotransmisores no ocurre algo que impide que se pueda relacionar estas sustancias con una función muy concreta: influyen en mayor o menor medida en todo el funcionamiento del cerebro en general, en todos los procesos emocionales, cognitivos y vitales que se llevan a cabo en ese momento.

Esto significa que cuando la dopamina se vincula a cualquier otro neurotransmisor, asociado con estados emocionales o procesos mentales concretos, esto se relaciona con un aumento del nivel de ciertos neurotransmisores en algunas áreas del cerebro vinculadas a ese estado o proceso en cuestión.

En el caso de la dopamina, entre sus funciones también encontramos la coordinación de ciertos movimientos musculares, la regulación de la memoria, los procesos cognitivos asociados al aprendizaje e incluso se ha visto que tiene un papel importante en la toma de decisiones.

La comunidad científica coincide en señalar que la dopamina también está involucrada en el complejo sistema cognitivo que nos permite sentir motivación y curiosidad por algunos aspectos de la vida.

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1. La dopamina y personalidad.

Pero, ¿tiene algo que ver este neurotransmisor con la personalidad de cada individuo? Bien, parece que sí. La dopamina podría ser uno de los factores a tener en cuenta a la hora de saber si una persona es más introvertida o más extrovertida, más cobarde o más valiente, o más seguro o inseguro.

Varias investigaciones sostienen esta relación entre dopamina y personalidad. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo en la Clínica Universitaria Charité, en Alemania, y que fue publicado en Nature Neuroscience señaló que la cantidad de dopamina encontrada en la amígdala cerebral de un sujeto podría ser un indicador fiable de si éste es tranquilo y sosegado, con una buena confianza en sí misma, o si por el contrario sería temeroso y con propensión a padecer estrés.

2. Sobrepeso y obesidad.

Por si no lo habías notado, no a todas las personas sienten el mismo nivel de placer cuando, por ejemplo, degustan una apetitosa tarta de chocolate.

Curiosamente, las personas con tendencia al sobrepeso y a la obesidad cuentan con menos receptores de dopamina en su sistema nervioso y, en consecuencia, necesitan ingerir más cantidad de tarta para notar la misma satisfacción que produce el acto de comer algo dulce. Digamos que son menos sensibles a los sabores que producen adicción. Esta es la conclusión a la que llegaron unos investigadores ingleses, gracias a un estudio publicado en Science.

3. El gusto por las emociones fuertes.

¿Eres de esas personas que disfrutan asumiendo riesgos? ¿Te tirarías en paracaídas? Responder a estas preguntas quizá también tenga que ver con tu edad, pero hay un nuevo elemento que, desde la neurociencia, ha sido detectado como un importante factor a la hora de predecir esta propensión a disfrutar con los riesgos y las emociones fuertes.

Una investigación de la Universidad de British Columbia liderada por Stan Floresco y publicada en Medical Daily en el año 2014 reportó que la mayor presencia de dopamina en ciertas regiones cerebrales en personas adolescentes hizo que éstos fueran demasiado optimistas con sus expectativas y asumieran riesgos demasiado altos.

4. Estatus social y satisfacción.

Mediante distintas técnicas de neuroimagen, un estudio descubrió que cuanto mejor es el posición e inclusión social de un individuo, mayor es la cantidad de receptores D2 de dopamina ubicadas en su cerebro.

Esto hace que se sientan más satisfechas con su vida y que, por tanto, actúen en consecuencia; los objetivos de una persona con buena autoimagen no son los mismos que los que tiene una persona más pesimista en este aspecto.

5. Clave para la creatividad.

Varias investigaciones publicadas en PLoS han detectado que las personas con una mente especialmente creativa tienen una densidad menor de receptores D2 de dopamina en una región cerebral en concreto: el tálamo.

Esta parte del encéfalo tiene como principal función filtrar los estímulos que recibe la corteza del cerebro. Esto facilitaría las conexiones neuronales que nos permiten asociar conceptos de una forma más eficiente, mejorando la creatividad.

6. También regula la memoria.

La memoria también es una función cerebral que también se ve influida por la dopamina. En concreto, la dopamina se encarga de regular la duración de la información (recuerdos), decidiendo si retiene solo durante unas 12 horas esta información y desaparece, o bien si mantiene la información por más tiempo.

Este proceso de ‘decisión’ mediante el cual un recuerdo se difumina o bien permanece en nuestro cerebro guarda una gran relación con el concepto de aprendizaje significativo. Cuando aprendemos algo que nos satisface, la dopamina activa el hipocampo para que retenga esa información. En caso contrario, la dopamina no activa el hipocampo y el recuerdo no se almacena en nuestra memoria.

7. Potencia los niveles de motivación.

Se suele hablar de la dopamina como el neurotransmisor encargado de la sensación de placer, pero los últimos hallazgos muestran que su principal función podría ser la motivación.

Por ejemplo, un estudio reportó que el vínculo entre motivación y dopamina es cierto, puesto que se demostró que las personas más enfocadas a cumplir con ciertos objetivos exigentes eran las que más dopamina tenían en su córtex prefrontal y en su cuerpo estriado.

Crédito y autor Bertrand Regader Psicólogo educativo en Barcelona. Publicación de ¿Cómo educar en inteligencia emocional?

Decidir por el bienestar en la vejez

Del engaño afectivo a las decisiones de bienestar en la vejez

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En la siguiente nota abordamos la necesidad de reflexionar sobre los argumentos que utilizamos para crear, sostener y tomar decisiones sobre las relaciones afectivas. Reconociendo que las relaciones afectivas positivas son una fuente inagotable de bienestar en la vejez, pero en la vida social también se implementan algunos mecanismos por los cuales se enmascaran situaciones de violencia y abuso para conseguir intereses personales.

El engaño emocional y afectivo es un poderoso mecanismo de dominio en las relaciones sociales por su capacidad de ocultar la presión que se ejerce sobre las personas. Salir de una situación como esta no resulta tan fácil, el temor al abandono y la culpa son estrategias de manipulación y engaño que utilizan las personas para obtener sus objetivos de dominar.

Por lo cual, te proponemos reflexionar sobre los argumentos que se utilizan con este modo de relación negativo que es el “engaño afectivo”, para aprender nuevas formas de relación que nos permitan vivir con bienestar y tomar mejores decisiones.

Comenzamos citando a Diana Cohen Agrest, una científica argentina, que plantea en su libro “Inteligencia Ética para la Vida Cotidiana” (2006) la necesidad de aprender a reflexionar sobre los argumentos que utilizamos para relacionarnos y tomar decisiones. Ella refiere que las decisiones que tomamos se fundamentan en diferentes aspectos que sirven de argumentos, por ejemplo: emociones, creencias sociales y culturales, razones a favor o en contra para ejecutar un acto, valores que transmitimos con una acción, etcétera.

La importancia de estos argumentos radica en que por ellos se plasman acciones que definen lo que somos y lo que construimos con otros, pero no necesariamente lo que nos gustaría ser y lograr. Por ejemplo, podríamos tener el deseo de realizar algún tipo de actividad física que genere bienestar, pero si conocemos las razones a favor o en contra de realizar dicha actividad, será más fácil concretar dicho proyecto y más eficaz nuestra decisión de tener un envejecimiento activo y saludable.

Mostrando con esto que las decisiones que se sostienen en argumentos con razones a favor pueden ser más sólidas, consistentes y eficaces que un gusto, un deseo o una emoción.

La misma autora, nos plantea un dilema para la reflexión sobre una modalidad típica de relación que se puede dar en la vejez. Poniendo en evidencia los diferentes argumentos a los que se suele apelar para implementar una modalidad de relación. Pretende enseñarnos a reflexionar y tomar decisiones inteligentes, que se sustenten en argumentos sólidos, a partir de tres aspectos: las emociones, las razones, los valores.

En el dilema que citamos: “dos familiares visitan durante la semana, de igual forma a su abuela que vive sola y está enferma. Le ofrecen compañía y contención. En tanto que uno de los nietos, Benito, adora a su abuela y su única intención con sus visitas es “alegrarle la vida”. En cambio Blanca también le hace compañía durante toda la tarde, pero su única preocupación es que abuela la declare su principal heredera. Benito sabe también que su visita puede ejercer alguna influencia a la hora de hacer el testamento, pero éste factor no incide en la actitud hacía su abuela. Por lo tanto Benito y Blanca se comportan de la misma forma, brindan compañía y contención, pero sus motivaciones son distintas.

Pero la pregunta importante es ¿cuál de las dos acciones es un acto correcto y cuál es incorrecto?

La autora plantea que el dilema tiene por objeto aprender a desafiar nuestro sentido común: vista así la historia está claro, que las motivaciones de Benito son loables, en tanto que las de Blanca no lo son. Pero la utilidad del dilema no está en evaluar y juzgar el valor moral de las motivaciones de ambos.

Lo Moral consiste en juzgar qué está bien o qué está mal, según lo que se espera que se haga en ese contexto social. Por lo cual, lo Moral involucra las creencias de un grupo social y pueden variar respecto de otros grupos, personas y culturas.

La verdadera utilidad de plantear esta situación es analizarlo como un dilema ético para poder reflexionar acerca de las razones a favor y en contra que ambos protagonistas poseen para decidir si el acto, en sí, es correcto o incorrecto.

Porque cuando aprendemos a reflexionar sobre las razones de las acciones que ejecutamos y los argumentos que utilizamos para decidir hacer eso y no otra cosa, ampliamos la perspectiva de las acciones. Esto significa, analizar las razones, los medios y las consecuencias, que sostienen dicho acto sin necesidad de juzgar, ya que la corrección o incorreción de ese acto está en determinar las razones a favor y en contra de llevarlo a cabo y los valores que son transmitidos con dichas razones.

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La ética, no juzga, reflexiona sobre las acciones y los argumentos que utilizamos para fundamentar que es lo correcto e incorrecto de la acción, en nuestro caso de ayudar y brindar protección, para decidir mejor sobre aquello que resulta más conveniente y efectivo para todos y no sólo para quién acude al engaño por su propio interés.

Considerando esto, para los protagonistas del dilema, las razones a favor del acto de brindar compañía y protección, los llevaría al mismo fin: ambos obtendrían el mismo beneficio económico, independientemente de las diferentes motivaciones. La autora concluye que ambas conductas son incorrectas porque obtienen el mismo fin y desconocen la necesidad de la persona mayor como bien superior. Además las motivaciones son contrarias a los valores de justicia y caridad.

Desde lo gerontológico, esta forma de beneficio que supone un chantaje es una forma de abuso económico y psicológico, y es contrario al derecho humano de proteger la vida, brindar cuidados, protección y afecto, independientemente de la condición de la persona… ya que estos derechos están tutelados y protegidos por ley.

EN la ley argentina 27.360, sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, en el Art. 9, se reconocen estas situaciones, “distintos tipos de abuso, el financiero y patrimonial, el maltrato físico, sexual, psicológico, la explotación…y toda forma de abandono o negligencia que tenga lugar dentro o fuera del ámbito familiar”…pero la realidad es que no reconoce los mecanismos por los cuales se puede plasmar estas formas de violencia que pretendemos describir y que se conoce como “chantaje emocional y/o afectivo”.

¿Qué es chantaje emocional y afectivo?

Seguimos a Clotilde Sarrió, que define el chantaje emocional y afectivo como una forma de manipulación y engaño muy poderosa, por el cual una persona cercana puede amenazar, directa o indirectamente con alguna forma de castigo para que se ejecute determinado acto o comportamiento que beneficie su propio interés.

Es chantajista se aprovecha del conocimiento que posee de las necesidades y debilidades de su víctima para generar dependencia, culpa, incomodidad y provocar miedo hasta alcanzar su objetivo de dominar al otro, enmascarando su accionar.

culpa

El chantaje afectivo no es una situación propia de las parejas, también encontramos otras situaciones en las cuales el chantaje afectivo se implementa como una forma negativa de relación. Por ejemplo, ante la carencia de apoyo social en la vejez se puede propiciar la implementación de esta forma negativa de afecto. También se puede instalar y consolidar a partir del miedo al abandono en la vejez, que algunos antropólogas como Dueñas Ramírez y Cáceres Salas, han definido como miedo a una “muerte simbólica”, o “una muerte en vida”. Además, no podemos desconocer que algunas personas pueden asumir esta forma inmadura de afectividad y búsqueda reconocimiento para controlar a las personas de su entorno.

Sarrio, amplía su perspectiva, diciendo que las personas que han sido víctimas del chantaje emocional desde edades tempranas, o los individuos que han sido “mimados” y “sobreprotegidos”, son más propensos a adoptar una personalidad manipulativa. Estos últimos poseen una baja tolerancia a la frustración y, además, se han acostumbrado a tener todo lo que quieren. Afectando de adultos a sus relaciones interpersonales de manera considerable.

El aparente amor y necesidad de aprobación pueden convertirse en dos poderosas herramientas de dominio sobre otras personas, el chantaje es posible porque se apela con gran habilidad a enmascarar la presión con las que ejercen con su dominio. Tanto que la víctima puede llegar a cuestionarse sobre su propia percepción de la realidad y defender a su opresor. Eximiendo al victimario de sus actos incorrectos, erosionando con la culpa la autoestima del chantajeado.

viejo recibiendo lamano

Esto es posible porque el acto de brindar afecto esta disfrazado con argumentos y razones aparentes de beneficios de protección y seguridad, pero en realidad el chantaje emocional es una forma en que el victimario tiene de esconder su propio dolor e inseguridad y obtener su propio beneficio.

Las personas que toman la decisión de apelar al chantaje para brindar una forma negativa e incorrecta de afecto lo hacen con argumentos de inmadurez emocional y desconocen las razones positivas del bienestar.

Algunos de las estrategias a los que suele apelar:

El Autocastigo

El chantajista se encarga de construir y enmascarar con argumentos erróneos la necesidad de autocastigarse aceptando una relación de opresión, sin visualizar otra alternativa, la víctima es la encargada de su propio control y castigo. El chantajeado se sienta culpable y no puede cuestionar los argumentos erróneos sobre los que se basa la relación porque se le hace creer que es responsable de su propio mal.

EL castigo

La persona que chantajea usa frases con argumentos amenazantes y que atentan contra su dignidad para condicionar la relación creando patrones de conducta a los que su víctima debe seguir atada.

El silencio

El chantajista emocional crea un ambiente negativo donde el silencio se convierte en su principal arma de castigo, genera el enojo que se traduce en silencio y control de la situación. El silencio es una forma de manifestar el castigo a través de la negación del afecto.

La victimización

El chantajista es un experto en hacer responsable a otros de potenciales riesgos o falsos daños que inventa para someter y trasladar su propia inseguridad a su víctima.

Las promesas

Los que se convierten en chantajistas son expertos en hacer promesas que nunca se cumplirán, sobre todo si incluye una responsabilidad con su propio cambio.

La culpa

Es una de las estrategias más utilizadas para el maltrato psicológico donde el chantajista se ocupa de depositar en otros todo sus aspectos negativos y las consecuencias negativas de la relación.

Cómo protegerse del chantaje emocional

No es fácil reconocer que una persona esté siendo chantajeada afectivamente y mucho menos reconocerse como una persona que utiliza estos mecanismos afectivos negativos para obtener sus propios intereses y dominio.

El costo de enfrentar estas situaciones implica asumir con tolerancia las frustraciones de las pérdidas y la generación de alternativas afectivas, de todos modos quién está en una situación como esta, ya se encuentra preso de una “muerte en vida” por miedo al abandono y el fracaso. Sólo se trata de decidir qué tipo de razones a favor puedes tener para salir de esto y construir un propio proyecto de vida con autonomía hacia el futuro.

tunnel-salida

¿Cómo salir de esto?

Las principales pistas para empezar a salir de este tipo de relaciones es:

  • Comenzar a transparentar con la palabra los argumentos erróneos que posee la modalidad de relación que está creando dependencia, las razones que juegan a favor y en contra, los beneficios, las consecuencias negativas y las decisiones que la sostienen.
  • Valorar la situación con serenidad y firmeza para poder tomar decisiones nuevas y alternativas que involucren la autonomía e independencia de las personas.
  • Comenzar a buscar nuevos mecanismos generadores de una afectividad positiva. Donde se puede curar con inteligencia emocional y social las heridas y frustraciones de la relación de sometimiento vivida.
  • Elegir buscar el bienestar y la ayuda profesional necesaria.
  • Elegir vivir con bienestar y disfrute la vejez, con intereses y objetivos reales y posibles de alcanzar de acuerdo a las propias posibilidades.

pareja en amaca

Aprender que la afectividad positiva es una fuente inagotable de bienestar y puede ser parte de un nuevo proyecto vital. De eso hablaremos, pero en una nueva nota.

Bibliografía de referencia

COHEN AGREST, D. Inteligencia para la vida cotidiana (2006). Editorial Sudamericana. Argentina.

DUEÑAS RAMIREZ-CACERES SALAS. Documento: “El espectro de la exclusión: la muerte simbólica en el envejecimiento”. Presentación Pontificia Universidad Javeriana. Área Antropología del Miedo.

GARCIA ALLEN, J. El chantaje emocional, una poderosa arma de manipulación. Web Psicología y Mente.

Imágenes Pixabay. Licencia gratuita Creative Commons

El Apego Afectivo en la Vejez

El apego afectivo como desafío

corazon en la mano

El apego afectivo es una cuestión de interés para las personas mayores ya que obstaculiza, y algunas veces trunca, las intenciones de nuevos proyectos de aprendizaje para el disfrute personal. También es un problema de violencia, no tan fácil de visualizar como tal, ya que puede involucrar diferencias con la pareja, hijos y otras relaciones de confianza.

Afectando la principal fuente de bienestar que son las relaciones afectivas, tan importantes para tener una vejez con calidad de vida.

A menudo las personas mayores se encuentran con diferencias difíciles de comprender porque incluyen intereses, relaciones familiares y acuerdos tácitos de privacidad. Diferencias que, si analizamos en profundidad, “disfrazan” formas de violencia psicológica y social que, no siempre son reconocidas como tales.

Expresadas en: miedo a la ruptura del vínculo, miedo a la intolerancia y soledad, deseos de exclusividad, prioridad de la pareja, subordinación y sumisión, manipulación, e imposiciones. Imposibilidad de decir no, de comunicar y defender los propios derechos e ideas por las diferencias de poder en la relación. Convirtiéndose en víctima de los deseos de control y dominio de otras personas.

Desde lo sociológico existe una dinámica social que impacta directamente sobre las relaciones afectivas, por ejemplo: las definiciones sociales, los mandatos y tradiciones sociales que aprendemos con la educación se imponen como verdades únicas y eternas para nosotros en el marco de las relaciones sociales. Hacemos un depósito de confianza y afecto a partir de esos argumentos aprendidos.

La sociedad con su propia dinámica nos define e impone lo que debe ser y lo que se espera que hagamos en una relación para cumplir con la sociedad. Lo que no podemos descuidar y dejar de aprender es que estas “formas sociales” con el tiempo pueden quedar obsoletas o no ser las adecuadas para una relación sana. Dando lugar a un modo de relación de apego que nos ata y enferma.

Definición de apego afectivo

Una relación de apego afectivo se define como una a relación de sometimiento y de dependencia de un integrante sobre otro a partir de una necesidad extrema de orden afectivo (Castello 2000, 2005) que anula la autonomía, al grado de transformarse en una adicción (Shaeffer, 1998; Lazo 1998; Riso 2003) de la que resulta muy difícil prescindir.

Apego. atados

En una relación de apego se puede observar, cómo a partir de una “definición social y patriarcal” de mujer, ésta puede ser asociada a sacrificio, subordinación, sumisión y dependencia por el sólo hecho de ser mujer. O un “mandato social” puede anular y resignar los talentos y proyectos personales para facilitar la realización y la felicidad de otras personas. Pero deberás asumir que si esto te asfixia, ata y enferma… no es amor.

Lo que debemos aprender

La vejez, y porque no otros momentos de la vida, pueda ser un tiempo para un “auto-socio-análisis” sobre estas imposiciones sociales que se “hacen carne” a lo largo de la vida y que se convierten en una trampa efectiva, por medio del apego, para perder la autonomía y la independencia.

Es preciso revisar las creencias erróneas acerca de lo que significa brindar cuidado, protección y afecto a los hijos, nietos, padres, hermanos, etcétera y como una idea equivocada sobre esto puede llegar a producir un apego afectivo enfermizo, llevando a una experiencia de asfixia psicológica y social, con una relación de anulación de la personalidad y deseos en pos del bien del otro.

abrazo madre e hija

Porque las personas, no siempre, reconocen las tramas y dinámicas de la sociedad por las cuales se convierten en “víctimas o victimarios”, tampoco es tan fácil encontrar la forma de salir de las trampas mentales que estas situaciones crean, por temor al abandono, la soledad, el reclamo intolerante y/o para seguir sosteniendo los beneficios de un amor, que no reconoce la dignidad de las personas.

Aportes especializados

Para Walter Risso depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de automutilación psicológica donde el amor propio, el autorespeto y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente. Cuando el apego está presente, entregarse, más que un acto de cariño desinteresado y generoso, es una forma de capitulación, una rendición guiada por el miedo con el fin de preservar lo bueno que ofrece la relación. Por ejemplo, poder seguir viendo un nieto o vivir acompañado.

No se ve la violencia, bajo el disfraz del amor romántico y filial, la persona apegada comienza una despersonalización lenta e implacable hasta convertirse en un anexo de la persona “amada” un simple apéndice.

Walter Riso va más allá y describe que cuando la dependencia es mutua, el enredo es tan funesto y tragicómico: si uno estornuda, el otro se suena la nariz. O si uno tiene frío, el otro se pone el abrigo. Esta circunstancia también nos invita a reflexionar sobre los modelos de parejas tradicionales, donde alguno de los dos cae en la cuenta de la dependencia, luego de que falta alguno.

Portada de voluntariado mayor.Intergenracional

Cuando decimos disfraz afectivo hacemos referencia a que el verdadero sentido de una relación afectiva se termina fundando en un fundamento erróneo: por ejemplo asumir el cuidado de los nietos porque corresponde al abuelo, o seguir siendo el proveedor económico porque siempre fue así, asumir el cuidado de algún familiar por ser mujer, ser el soporte de los fracasos afectivos de otros porque no sabemos decir no, etcétera…estos argumentos erróneos sólo tienen por objeto ubicar a las personas en una situación de manipulación, dependencia y falta de sentido de la propia vida, bajo la excusa de ayudar por afecto.

Mirar el todo

Riso dice que “de manera contradictoria la tradición ha pretendido inculcarnos un paradigma distorsionado y pesimista del amor: pareciera que el auténtico amor, irremediablemente debe estar infectado de una necesidad permanente del otro, como si fuera una adicción. Un absoluto disparate. No importa como se quiera plantear, la obediencia debida, la adherencia y la subordinación que caracterizan al estilo dependiente en una relación afectiva de apego, no son nada recomendable”

Debe quedar claro que el sentimiento de amor es la variable más importante de la ecuación interpersonal amorosa, pero no es la única. Una buena relación de pareja, de padres e hijos, de amistad también debe fundamentarse en el respeto, la comunicación sincera, el humor, la sensibilidad humana, y muchas habilidades de supervivencia afectiva y flexibilidad para hacer los cambios necesarios y en el tiempo adecuado.

Aprendiendo a construir relaciones afectivas maduras

abuela y adolescente

Como las relaciones afectivas saludables son una fuente inagotable de bienestar para los miembros que la integran, Walter Riso propone tres principios claves que se vinculan perfectamente con las necesidades gerontológicas de incrementar la prevención de este tipo de violencia afectiva que es el apego afectivo en la vejez:

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  1. El principio de la independencia: implica poder arriesgar y emprender algo nuevo, implica el arte de explorar lo desconocido y la búsqueda de aprender un nuevo modo de hacer por sí mismo. Trabajar sobre la independencia puede tener los siguientes beneficios:
  • Aprender a hacer por sí mimo, a arriesgar alternativas personales que generan más tolerancia al dolor, a la frustración para crecer y madurar emocionalmente.
  • Aprender a explorar otras relaciones afectivas que aseguren el descubrimiento de nuevas fuentes de distracción, disfrute, interés y diversión, dejando de lado la tendencia a concentrar todo en un solo punto o persona, permite que crezca la motivación y se amplíe considerablemente el horizonte social para conocer a otras personas.
  • Conocer y brindar afecto a otras personas asegura mayor apertura, flexibilidad y menor resistencia al cambio. El miedo a lo desconocido se va reemplazando por la sorpresa, la novedad y el asombro.
  • Lo más importante es que se pierde el culto a la autoridad, lo cual no implica anarquismo. Se aprende que nadie tiene la última palabra. Ya no se toma todo como dado o impuesto, y someterse no es tan fácil.

2. El principio de las Autonomía: que implica hacerse cargo de uno mismo, de las decisiones. Tomar posición para decidir por sí mismo. Cuando las personas deciden hacerse dueñas de su vida y de sus decisiones el crecimiento personal no tiene límites. El principio de la autonomía implica un fuerte trabajo sobre los miedos e inseguridades para reforzar la toma de decisiones confiando en las propias posibilidades.

La autonomía aporta sobre tres áreas básicas:

autonomia en la vejez.

  • Las personas que se vuelven más autónomas mejoran ostensiblemente su autoeficacia, adquieren más confianza en sí mismas y se vuelven más autosuficientes. Pueden vencer el miedo a no ser capaz y a la dependencia.
  • Se aprende un nuevo sentido del dolor y el sufrimiento. El hecho de tener que afrontar solo el mundo y luchar por la propia supervivencia fortalece las propias habilidades. La maduración emocional llega cuando puede vencer el miedo a sufrir y a frustrarse.
  • Un mejor manejo de la soledad. Las personas que adoptan la autonomía como una forma de vida adquieren mejores niveles de autoobservación y una mayor autoconciencia. Considerando que la soledad está en la base de todo apego, se previene y/o se vence el miedo a estar o quedarse solo.

3. El principio del sentido de la vida:

brazos arriba

Este principio se vincula con la dimensión espiritual y de trascendencia de las persona. Hoy nadie puede desconocer que las personas que realizan un trabajo personal sobre esta dimensión tienen mejores capacidades para afrontar los retos de la vida, son más sanas, disfrutan de lo que emprenden. Pero por sobre todo son muy resistentes a crear y sostener apegos de todo tipo. Las personas que han encontrado el camino de su autorrealización personal son fuertes espiritualmente, eligen vivir en paz y saben encontrar el equilibrio necesario para dar y recibir amor.

Bibliografía de Consulta

RISO, W. ¿Amar o depender? Cómo superar el apego y hacer del amor una experiencia plena y saludable. (1999) Ed. Grupo ed. Norma.

AIQUIPA TELLO, J.J. Inventario de dependencia emocional. (2015) Ed.Manual Moderno.

Para profundizar el tema presiona aquí abajo:

Guía Práctica: Para vencer la dependencia emocional

El cuidado y la protección de verano

Pautas para protegerse del calor y las altas temperaturas

En la siguiente nota compartimos información socioeducativa con algunos indicadores de riesgo y recomendaciones a tener en cuenta para protegerse frente a la exposición al calor intenso y las altas temperaturas durante varios días.

pareja en bici

Es cierto que todos deseamos hacer actividades fuera de casa en verano, pero la exposición al calor por varias horas al día y a altas temperaturas durante varios días puede ocasionar daños a la salud y hay que estar preparado, especialmente las personas que son más vulnerables, ya que pueden tener alguna capacidad reducida como:

  • falta de percepción real de la temperatura,
  • falsa sensación de NO tener sed,
  • dificultad física para autorregular la temperatura corporal,
  • alguna patología crónica
  • condiciones desfavorables en su vivienda, entre otros factores.

Para esto asumimos que la información socioeducativa puede ser una oportunidad de prevención frente a los posibles efectos negativos que pueden afectar a las personas mayores que no conocen indicadores de riesgos o medidas preventivas. Para las que estan realizando una vida activa, las que poseen dependencia de otros para los cuidados básicos de la vida diaria, las que tienen dificultades importantes para la movilidad, o no cuenten con el suficiente apoyo social o vivan solas.

Resulta relevante comprender lo que dicen los especialistas cuando refieren que los mayores tienen reducida la sensación de calor y por lo tanto es menor su capacidad de protegerse ante las altas temperaturas, existiendo un paralelismo entre la disminución de la percepción de sed y la percepción del calor, especialmente en los que sufren una enfermedad neurodegenerativa.

Además, la termolisis,(capacidad de termoregulación del cuerpo para modificar la temperatura dentro de ciertos límites) de las personas mayores está reducida: numerosas glándulas sudoríparas están fibrosadas y la capacidad de vasodilatación capilar está disminuida, situación que se agrava en el caso de padecer enfermedades neurodegenerativas o diabetes. Esto significa que el cuerpo tiene reducida su capacidad de autorregular la baja de la temperatura corporal por sí mísmo.

Por todo ello no está de más aprender y reconocer algunos indicadores y recomendaciones para prevenir y reducir los efectos negativos que las altas temperaturas sobre las personas mayores, niños y enfermos crónicos, así como en las personas que trabajan o realizan esfuerzos al aire libre:

vieja con sombrero

Tener en cuenta que el calor NO afecta a todas las personas por igual, algunas tienen más riesgo:

  • Las personas mayores que viven solas o son dependientes.
  • Personas que están enfermas, con una enfermedad cardiovascular, cerebrovascular, respiratoria, renal, neurológica, diabetes… o con medicación, etc…
  • Personas con facultades mentales disminuidas.
  • Niños menores de 4 años.
  • Personas con sobrepeso. Si es mayor, toma medicación o padece una enfermedad crónica, deben consultar al médico por medidas complementarias.
  • Personas SOLAS y FRÁGILES del entorno, disminuidas o incapaces de adoptar medidas protectoras sin ayuda: deben recibir visitas o seguimiento al menos una vez al día por un miembro de la familia, amigo, vecino o por los servicios sanitarios o de cuidados a domicilio.
  • Las personas que realizan trabajos intensos, tareas en el exterior, o actividades deportivas intensas deben reducir su actividad en las horas de máximo calor, protegerse del sol y beber abundantemente bebidas que repongan los líquidos y las sales perdidas por el sudor (agua, zumos, frutas, gazpacho, bebidas deportivas o rehidratantes…).

¿Qué problemas puede producir el calor y cómo debemos actuar?

  • El calor puede producir desde irritaciones en la piel y calambres hasta un aumento de temperatura tal, que puede llevarnos incluso a la muerte si no recibimos atención médica urgente.
  • Debilitamiento y modificación de la tensión arterial.
  • Temperatura corporal por encima de los 40 grados puede ser de mucho riesgo.
  • Reconocer la pérdida de agua y sales minerales por el sudor, si no se repone, produce síntomas como dolor de cabeza, mareos, debilidad muscular o calambres, náuseas y vómitos e incluso pequeñas elevaciones de la temperatura corporal.
  • Calambres: Calambres musculares (en piernas, abdomen o brazos), sobre todo si se suda mucho durante una actividad física intensa.
    ¿Qué se debe hacer?
  • Parar toda actividad y descansar en un sitio fresco.
  • Evitar la actividad física intensa durante varias horas.
  • Beber zumos ligeros y bebidas deportivas diluidas en agua.
  • Consultar a su médico si los calambres duran más de una hora. hidratación-de-personas-adultas

Tener en cuenta que el agotamiento por calor:

Ocurre después de varios días de calor: la sudoración excesiva reduce los fluidos corporales y la restauración de las sales.

Principales síntomas: debilidad, fatiga, mareos, náuseas, desmayo…

¿Qué se debe hacer?

  • Descansar en lugar fresco.
  • Cuidar la circulación del aire en el espacio.
  • Beber zumos o bebidas deportivas diluidas en agua.
  • Consultar a su médico si los síntomas empeoran o duran más de una hora.

Golpe de calor

Problema grave: el cuerpo es incapaz de controlar la temperatura, que se va incrementando rápidamente y puede alcanzar los 40,6º C.

Los síntomas principales:

  • calor,
  • sequedad y piel roja,
  • pulso rápido,
  • dolor intenso de cabeza,
  • confusión y pérdida de conciencia.

¿Qué se debe hacer?

  • Llamar a urgencias.
  • Mientras se espera, enfriar el cuerpo, estar en una habitación oscura, poner paños de agua fría sobre el cuerpo o darse un baño o ducha fría. Sin ayuda médica urgente, un golpe de calor puede ser fatal.
  • Las quemaduras solares se producen por el sol directo sobre la piel aunque el día no sea muy caluroso. Deben evitarse, estando menos tiempo al sol y usando cremas de protección.

Recomendaciones generales:

viejas en pileta hidratandose

  • Realizar actividades en pileta
  • Beber mucha agua o líquidos sin esperar a tener sed , salvo si hay contraindicación médica.
  • Evitar las bebidas alcohólicas, café, té o cola y las muy azucaradas.
  • Permanecer en lugares frescos , a la sombra y si es posible pase al menos dos horas en algún lugar climatizado.
  • Tomar una ducha o un baño fresco.
  • Ventilar los ambientes por la mañana o la noche.
  • Durante las horas de mayor temperatura bajar las persianas evitando que el sol entre directamente.
  • Evitar usar máquinas y aparatos que puedan producir calor en las horas más calurosas. A partir de los 35ºC en el interior de la vivienda, un ventilador sólo mueve el aire, no lo enfría.
  • Hacer comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, gazpachos o zumos).
  • Usar compresas de gel congelado sobre la cabeza y cervicales para ayudar a reducir la temperatura.
  • Evitar las actividades en el exterior en las horas más calurosas, sobre todo si las actividades son intensas. Realizar compras y trámites bien temprano.
  • Si tiene que permanecer en el exterior procure estar a la sombra, use ropa ligera y de color claro, protéjase del sol, use sombrero. Utilice un calzado fresco, cómodo y que transpire.
  • Si siente que necesita ayuda solicítela mientras pueda.
  • Elija cuidarse, vivir tranquilo y con bienestar por sobre todo.

Fuente de Consulta: De Geriatricarea 15 junio, 2017. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)

Aplicaciones para aplicar aprenidizajes

Aplicaciones que puedes probar para administrar los momentos más favorables del día de acuerdo a las condiciones climáticas. Y otra para aprender a manejar el consumo de agua diario para estar hidratado.

Clima:

App. Clima por clima.com

Te solicita ubicación para brindar información del clima por día y hora. Temperaturas máximas y mínimas por día. Lo bueno de esta app es que puede brindar la posible evolución de la temperatura de acuerdo a los diferentes horarios del día.

Enlace de descarga aquí abajo:

https://play.google.com/store/apps/details?id=com.clima.weatherapp&hl=es

Consumo de Agua:

App. Water Time Pro – para su salud

Te permite configurar tu género, peso y horarios para establecer metas de cantidad de agua o líquido a consumir durante el día. Te notificara con una alarma los horarios que debes consumir agua para alcanzar la meta diaria y permanecer hidratado.

Hay Varias en Google Play aquí abajo te dejamos una para probar:

https://play.google.com/store/apps/details?id=com.mobilecreatures.drinkwater&hl=es

La Nueva Educación Tecnológica Móvil

La educación móvil, un medio para crear oportunidades de aprendizaje

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Entre los nuevos medios de comunicación e información disponibles en la actualidad se encuentran los dispositivos móviles, como los celulares, tablet, lectores de libros y audios… para enviar mensajes, sacar fotografías, hacer videos, escuchar música, navegar por internet o las redes sociales. Además de cumplir una función recreativa o informativa estos también pueden ser de mucha utilidad para facilitar el aprendizaje y la formación de nuevos conocimientos.

Por ejemplo, la plataforma “Aula Mayor”disponible en una aplicación para aparatos móviles y una página web es un proyecto que se inscribe dentro de una nueva modalidad y oportunidad de aprendizaje que es la educación móvil.

Como fundamento de esta modalidad educativa la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la cultura (UNESCO), en el año 2013 formuló una serie de directrices para las políticas denominadas educación tecnológica móvil, m-learning, o sencillamente “educación de bolsillo”, que es la educación mediada por el uso de nuevos dispositivos tecnológicos como es el celular, iphone, las tablets, ordenadores móviles, lectores de libros, etc. Que nos pueden brindar una serie de beneficios que a continuación te presentamos:

  • Facilitan el aprendizaje personalizado de acuerdo a los propios intereses y conocimientos significativos.
  • Facilitan la interacción y la evaluación inmediata en el aprendizaje.
  • Proveen múltiples alternativas para intentar ampliar la comprensión del tema.
  • Se puede aprender en cualquier momento y lugar, no es necesario un aula, un lugar particular, ni un horario particular.
  • Permite un aprovechamiento más productivo del tiempo con la aplicación práctica de los conocimientos enseñados y aprendidos.
  • Promueve la creación de nuevas comunidades y redes de circulación y construcción de los conocimientos.
  • La comunicación es horizontal e igual para todos.
  • Brindan apoyo al aprendizaje en lugares concretos.
  • Podemos elegir donde aprender, los dispositivos son móviles y nos permiten trasladar el aprendizaje a entornos que maximizan la comprensión. Por ejemplo en una patio, parque o sala de estudio.

persona mayor con tablet

  • Mejoran el aprendizaje continuo y actualizado.
  • Facilitan la independencia de los contenidos de un formador.
  • Eliminan la frontera de la educación formal e informal.
  • La tecnología móvil contribuye a garantizar que el aprendizaje que tuvo lugar dentro y fuera del aula se apoyen mutuamente.
  • Facilitan que la educación pueda tener continuidad en contexto especiales o en situaciones de crisis, enfermedad, aislamiento físico o natural.
  • Brindan apoyo a personas con restricciones o capacidades diferentes, con aplicativos específicos de acuerdo la necesidad y singularidad de la persona
  • Mejora la comunicación y las habilidades para el intercambio de información
  • Es una iniciativa de aprendizaje con bajos costos y gran eficacia para aprender
  • Es un recurso ecológico importante ya que minimiza el uso de libros, papel, lápiz, tinta, etcétera
  • Y promueve la igualdad en el acceso a las oportunidades de aprendizaje.

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La formulación de esta nueva forma de aprendizaje también ha sido originada sobre la base de que las nuevas tecnologías móviles pueden ampliar y enriquecer las oportunidades educativas en diferentes contextos educativos y para diferentes edades. Particularmente propiciando el acceso a la educación por medio de las las nuevas tecnologías a las personas mayores.

Este conjunto de directrices tiene por objeto ayudar a entender mejor en qué consiste el aprendizaje móvil y cómo pueden aprovecharse sus ventajas singulares para impulsar los avances hacia una educación para todas las edades. Por lo cual a continuación te brindamos algunas recomendaciones para ir preparando y creando condiciones para aprender en un dispositivo móvil:

  • Revisa las aplicaciones que posee tu celular, especialmente aquellas que pueden ser de utilidad para comenzar a utilizar como una herramienta de aprendizaje.
  • Te recomendamos instalar la aplicación “Aula Mayor”, una app para personas mayores.
  • Identifica, en la pantalla del aparato, la aplicación de descarga de aplicaciones “Play Store”, que es como una almacén donde podrás acceder a nuevas aplicaciones y descargarlas en tu aparato móvil. Solo necesitas escribir el nombre de lo que buscas en la barra superior y presionar sobre la lupa de búsqueda para ver los resultados.
  • Revisa que tengas instalada “YouTube”, para reproducir videos y tutoriales.
  • Si no tienes YouTube instala de Play Store.
  • Necesitarás un lector de textos y documentos, puedes instalar google docs. También puedes instalar Adobe Acrobat Reader que es un lector de textos en formato pdf. Estos te servirán para leer libros, pero también los libros vienen un formato llamado EPUB para lo cual necesitarás una aplicación como Universal Book Reader. Que funciona muy bien y es facil de leer porque se puede modificar el tamaño de la letra.
  • También existen lectores de textos con salida de audios, así que no necesitas leer largos textos, la aplicación te reproducirá un audio con la lectura para que la escuches, una aplicación recomendada puede ser @Voice Aloud Reader.
  • Puedes instalar una aplicación para ejercitar la memoria y juegos de estimulación cognitiva. Como “Lumosity” o “Entrenador de cerebro”.
  • También puedes tener tu propia biblioteca de libros con etiquetas y títulos. como “Aldiko Book Reader”o “My Library”
  • Existen una diversidad de opciones más que te iremos contando de poco en futuras entradas.

Autor: Lic. Guillermo G. Rodríguez.

Bibliografía de referencia

UNESCO. Organización de las Naciones Unidas para la Educación la ciencia y la Cultura. Directrices para las Políticas de Aprendizaje Móvil. Año 2013.

La Educación para una vejez con  Bienestar

La Educación del Movimiento Activo y Saludable

Mujer mayor leyendo

Cuenta Leonardo Boff en el prólogo de su obra “Pedagogía de la Esperanza” 5ta.ed. (2002), que una persona mayor había permanecido inmutable en uno de sus cursos sobre salud popular durante varías semanas, al finalizar sólo se le pidió que mencionara una “palabra generadora” y él, luego de pensar un minuto, respondió con una frase magistral: “salud es liberar el cuerpo”. Ante semejante sorpresa le dijeron: “pensamos que usted era mudo”; a lo que él respondió, no soy mudo, sólo he permanecido en un Silencio Activo”.

Esta forma de aprender, desde un silencio activo, expresada en esta singular anécdota, podemos visualizarla actualmente como un “Movimiento Activo”, con hechos educativos concretos.

Las nuevas tecnologías de comunicación e información nos alertan sobre personas mayores cerrando actividades educativas anuales en un escenario de danzas, en una muestra final de artes, en un curso de idioma, o dando un concierto y disfrutando de la música, etcétera. Además, ellos incrementan las demandas de nuevas oportunidades educativas para proyectar un nuevo año de aprendizaje.

Sobre este hecho social, nos preguntamos ¿qué fue lo que cambió? ¿Por qué hoy es posible disfrutar de la educación y el aprendizaje en todas las etapas de la vida? ¿Qué relevancia tienen las nuevas tecnologías en el aprendizaje? ¿Cómo es que un elemento electrónico móvil puede ser un recurso para prepararnos para la vejez y un envejecimiento con bienestar?

Taller de computacion

La nueva gerontología dice que estamos en presencia de “nuevas prácticas educativas denominadas educación para la vejez y el envejecimiento”, un área de estudio y de práctica que se ha desarrollado en las últimas cuatro décadas, tanto en nuestro país como en otros países. La demanda de esta nuevas formas de educación para la vejez han surgido a partir de factores como el incremento acelerado de personas mayores, una mayor expectativa de vida, cambios en la organización social, cultural y política, el impacto de las nuevas tecnología de la información y comunicación, la necesidad de nuevos conocimientos, nuevas formas de asumir la vejez y el envejecimiento desde una perspectiva de derechos y con un compromiso activo.

Para estas nuevas condiciones sociales la educación ya no es propiedad de una determinada edad ni institución, hoy las personas de 75 años y más están haciendo talleres de oratoria, de escritura, redes sociales o idiomas entre otros aprendizajes. Los mayores activos son un movimiento activo que están ejerciendo el derecho de acceso a nuevos aprendizajes. Para disfrutar del conocimiento y también para resolver de nuevas formas de estar en sociedad.

Vieja fotografa

Están construyendo una nueva mirada sobre la vejez, activa y con bienestar. Pero también buscan resolver la necesidad de inclusión permanente en su entorno social, incorporando las nuevas tecnologías, conformando nuevas redes sociales que brinden autonomía e independencia. Aspectos que también inciden sobre la construcción de esta nueva área.

Área educativa que debe promover contenidos gerontológicos preparatorios para la vejez y para un envejecimiento con disfrute de la etapa vital. Tomando la vejez no como una cuestión de edad, sino como una construcción cultural, una nueva especificidad en educación que se ocupe de proporcionar y producir aquellos conocimientos que brinde una nueva forma de percibir la cultura, entender la realidad e incorporarse en el mundo, desde una cosmovisión saludable, con la cual permanecer integrados. Sin malestar, enfermedad, soledad, aislamiento y exclusión social.

Actualmente, hay especialistas que ya han puesto las bases acerca de la posibilidad de conformar una disciplina de carácter científico sobre la educación para la vejez y el envejecimiento. Algunos la consideran como una teoría y práctica educativa dentro del campo de las ciencias de la educación, mientras que otros autores adscriben al campo de la gerontología, como un ámbito multidisciplinario. Preferimos tener una perspectiva inclusiva y decir que ambas postras aportan a una educación gerontológica con una “mirada integral de la persona”, con beneficios amplios cunado se definen contenidos educativos para desarrollar aprendizajes de envejecimiento activo y saludable.

Por ejemplo, Margarita de 70 años llega a un centro de día, después de haber trabajado 35 años en el Estado, con su salud fragilizada, la autoestima debilitada y una red social disminuida. Buscando una actividad psicosocial que le permita aprender y sentirse contenida grupalmente. Pero con el tiempo y el proceso educativo realizado, descubre aquellos dispositivos psicosociales, herramientas que le permitirán hacerle frente a las dificultades como la tristeza, la depresión, el malestar, la falta de proyectos, y sentido de la existencia. Porque cuando no damos continuidad al aprendizajes a lo largo de la vida acontece que anulamos las habilidades, las capacidades y la confianza personal.

Ahora bien, ¿qué tipo de educación es la que están construyendo personas mayores como Margarita?

Taller de memoria

Históricamente, la educación para adultos tiene una larga tradición, podemos encontrar experiencias de educación asociadas a la alfabetización, la formación laboral, o la compensación de déficits socioculturales. Pero se ha llegado a formular una diferencia por la cual no se puede asimilar la educación de adultos a la “nueva educación para la vejez”. Por ejemplo, la educación de adultos puede tener el objetivo, a corto plazo de enseñar a leer y escribir, pero la “nueva educación para la vejez” tiene un sentido más amplio, que no anula el anterior, pero que busca transformar integralmente las condiciones biopsicosociales y culturales necesarias para tener una vejez con bienestar y disfrute.

En este sentido la educación para la vejez y envejecimiento es una educación integral, que nos permite mejorar aquellos aspectos necesarios para nuestra vida, desde el cuidado de la salud y la nutrición hasta el bienestar emocional, convirtiéndose en oportunidades de transformación. También permite el desarrollo de todo el potencial humano posible. Este tipo de educación, si bien se conecta con la vejez, es reconocido como un saber intergeneracional ya que debiera abarcar todas las etapas de la vida, como preparación para tener una vejez y un envejecimiento con bienestar.

Hay especialistas que dicen que este tipo de educación surgió en los últimos cuarenta años gracias a las acciones de los organismos internacionales como causa principal de la extensión de la educación para la vejez. Con recomendaciones como la de la Primera Asamblea Mundial del Envejecimiento del año 1982; en Viena, Austria. Que refiere en el Punto g) Art. 75… que estamos ante cambios en los conocimientos “que indican que las instituciones educacionales de la sociedad deben ampliarse para dar respuesta a las necesidades de educación durante todo el transcurso de la vida. Ese enfoque de la educación indica la necesidad de proporcionar educación a los adultos permanentemente, que incluya la preparación para el envejecimiento y la capacidad de usar del tiempo en forma creadora”.

En cambio otros autores relacionan el origen de la educación para la vejez y el envejecimiento con una multiplicidad de factores, pero fundamentalmente con una ruptura con las concepciones sobre la educación de siglos anteriores. La nueva educación para la vejez asume a la persona como un sujeto activo y portador de saberes que pueden ser puestos en valor para el aprendizaje personal y social. No es, necesariamente una educación para cubrir los déficits de alfabetización, sino una educación para el desarrollo de todas las inteligencias múltiples presentes en las personas. Que permitiría afianzar a la persona mayor en su autonomía, independencia y autorrealización durante la vejez y el envejecimiento.

Por eso las personas mayores que se inscriben en este tipo de actividades educativas al finalizar un ciclo anual evalúan como muy positivo lo aprendido a corto plazo, pero fundamentalmente reconocen el gran cambio operado en su vida y en una nueva forma de percibir la realidad transformada. Teresa, luego de asistir dos años a un taller psicosocial dice por ejemplo, “venir aquí me cambio la vida, desconocía que podía aprender esto y que me haría tanto bien”…

Además, la nueva educación para la vejez y el envejecimiento cambia la relación de poder considerada necesaria, por viejas teorías educativas, para la realización del acto educativo. La persona deja de ser un mero receptor de contenidos y se convierte en un sujeto activo y productor de saberes. Hay un reconocimiento de los saberes colectivos. La autoridad del docente deviene de la calidad de la interrelación que puede construir en el acto educativo con el grupo y no necesariamente de lo que él sabe. Desde esta perspectiva, el mejor acto educativo, es el que pone en valor “el elemento”, o inteligencia que es nuestro talento, y con el cual disfrutamos hacer.

En este tipo de educación, la clave metodológica es aprender a ser parte y tomar parte de en grupo, ya que en el grupo se recupera la palabra y las capacidades de cada persona, las diferentes perspectivas e identidad del sujeto que aprende con el fin de construir saberes múltiples para la vejez. Estos saberes pueden abarcar todas las dimensiones de la persona, como los aspectos físicos, biológicos, sociales y culturales, psicológicos y emocionales, los criterios para tomar decisiones, la experiencia la historia, los derechos a ser reconocidos, etc. Y por ellos se constituirá un repositorio de conocimientos que serán de utilidad para resolver las diferentes vicisitudes de la vejez y envejecimiento.

Trio eglay

Aportes más relevantes de este tipo de educación:

  • Permite la participación en la vida social y el descubrimiento de oportunidades para enfrentarse a los cambios de distinta naturaleza
  • Propicia la formación de ciudadanía y derechos en todas las etapas de la vida y la participación en formación de políticas públicas
  • Promueve la transformación y renovación de la personalidad y la liberación de las opresiones psicológicas o sociales debidas a las condiciones previas o actuales.
  • Ofrece oportunidades para explorar y explotar aquellas potencialidades de las que no se sabían portadores o no habían podido usar
  • Promueve la incorporación de recursos personales para hacer frente a los procesos de desestabilización personal que generan los cambios sociales, culturales, y en el sistema de valores
  • Profundiza las razones para vivir, facilitando la integración social y el valor que las personas se atribuyen a sí mismas
  • Permite reconstituir el auto-concepto y autonomía de una persona que pasa de la dependencia a la autodirección a medida que aprende.
  • Permite acumular un repositorio de experiencias que constituyen su principal recurso para el aprendizaje
  • Aporta a la motivación y el mantenimiento de las metas de aprendizajes nuevos y que sean muy significativos
  • Permite una reconstrucción particular de la experiencia personal y vital
  • Permite re-significar y reafirmar la identidad
  • El tiempo, deja de ser un factor productivo de mercado y se convierte en un medio y un facilitador para el disfrute
  • Permite prevenir la declinación de las funciones cognitivas y físicas
  • Establecimiento de nuevas redes sociales y vinculares
  • Fortalecer los lazos de pertenencia comunitaria
  • La ampliación de los contenidos representacionales generados en la cultura para percibir y transformar la realidad vivida.
  • La búsqueda de un desarrollo integral y el desarrollo de las potencialidades.

Autor: Lic. Guillermo G. Rodríguez.

Bibliografía de referencia

Primera Asamblea Mundial del Envejecimiento del año 1982; Viena, Austria. Punto g) Art. 75

Urbano, C. Yuni, J. (2005); La educación de adultos mayores, Teoría, investigación e intervenciones. Editorial Brujas.

El Perdón

El perdón. Un recurso para conectar con el disfrute.

Manos de pareja y corazon

Abordaremos en nuestra nota de clase de esta semana el tema del perdón, desde una perspectiva emocional, como elemento necesario para avanzar con bienestar y calidad de vida durante todo nuestro trayecto vital.

Entendiendo que el perdón y la justicia son dos caminos paralelos. Cuando la justicia no se puede ejecutar frente a una situación que valoramos como injusta, el único camino a seguir es el perdón, porque si no corremos el riesgo de quedarnos para toda la vida con la emociones destructivas que nos dejó una vivencia no deseada, algún acto injusto, o una relación desfavorable, depositando en nuestra vida el malestar.

Sabemos que el envejecimiento activo y saludable tiene intrínsecamente la misión de desarrollar el disfrute y la búsqueda del bienestar en la vejez. No obstante, a menudo, nos encontramos con personas, que aun desarrollando actividades de envejecimiento activo, no pueden llevar una vida saludable ya que le asisten recurrentes vivencias de tristeza, angustia y sufrimiento, constituyéndose en un gran obstáculo para avanzar y  conectar con el disfrute de lo que emprenden.

Estas vivencias desagradables pueden traducirse en emociones displacenteras que requerirán de un diagnóstico para reconocer y abordar ideas, creencias y conclusiones erróneas que nos hemos formado y que se presentan como distorsiones cognitivas que frenan el crecimiento personal y la posibilidad de disfrute de los proyectos deseados para la vejez.

Cabe recordar que se entiende por distorsiones cognitivas a las ideas y conclusiones erróneas, sin evidencia o con evidencias contrarias sobre determinadas situaciones que modifican nuestras acciones o nos estancan en un lugar sin poder avanzar. Son creencias erróneas que minan nuestro propio camino y crecimiento personal.

El psiquiatra, Sebastián Palermo, en su libro “Aprender a Sentir y Educar las emociones” afirma que las personas a menudo no meditan ni reflexionan sobre el perdón como un elemento a elaborar. Por lo tanto, este elemento, no se constituye en un recurso para la vida, debido a que podemos llegar a tener incorporadas distorsiones cognitivas acerca del perdón, como acción. Es decir que existen creencias que pueden ser erróneas y por las cuales podemos sabotear nuestro propio desarrollo personal.

Podemos citar algunos ejemplos de estas creencias erróneas como:

Perdonar es olvidar, es cuando afirmamos que: “no perdono porque no se puede olvidar”, si esto fuera cierto cada vez que se desarrolla la acción de perdonar a alguien tendríamos que tener un daño cerebral que produzca amnesia para olvidar.

Perdonar es dejar pasar, simular no ver. Cuando se afirma que: “No lo voy a perdonar, esta vez no se la dejo pasar”. Lo que interpretamos como injusto, no se puede obviar, en algún momento se presentará de nuevo como algo no resuelto y activará la alerta y la crisis. La crisis interna producida por la demanda no resuelta generará una emoción perturbadora en nuestro interior.

Perdonar es aceptar. “No voy a perdonar, no voy a aceptar lo que me hizo”. En realidad no se trata de aceptar ni rechazar, se trata de vivir el acontecimiento como lo que fue, una situación injusta. Para elaborar la angustia y la injusticia que la provocó.

No perdono porque no lo siento: El perdón no es una emoción, es una acción, por lo tanto no necesita ser sentida para excusarse.

No perdonó porque no soy Dios y solo Dios perdona. En el caso que la falta de perdón se excusará en lo teológico o lo bíblico, desdes esta perspectiva, es totalmente opuesto a esta afirmación ya que ésta marca el carácter perpetuo del perdón, mandando a perdonar setenta veces siete.

Distorsiones selectivas para el perdón

Flor en medio de lo urbano

También es muy común encontrarse con distorsiones selectivas, que gráfica el estancamiento por concentrarse en un solo aspecto negativo o problemático de la vida negándose la posibilidad de disfrute del resto de aciertos o logros de la vida. Una forma muy común de resguardarse es cuando se dice…“yo siempre fui así, no voy a cambiar ahora este aspecto negativo de mi vida”.

Esta distorsión, por limitación a un aspecto negativo, nos muestra cómo nos rotulamos, auto-condenamos, nos quedamos sin hacer justicia sobre el acto que provocó un trauma, por no asumir un cambio para llegar al perdón, es un obstáculo pero no lo podemos asumir como tal.

Esto también significa el no reconocimiento del valor del perdón, como un recurso importante para nuestra vida. Un cambio podría significar aprender a perdonar a la persona y no dejar de hacer justicia sobre el acto por el cual fuimos víctima de una injusticia, liberando a la persona, para poder sanar las relaciones y lograr bienestar personal.

El objeto de perdón

mariposas

Es muy común escuchar expresiones que condenan a las personas por una injusticia cometida y se omite condenar el acto que produjo la injusticia, esto quiere decir que no declararemos el acto como dañino para nosotros y por lo tanto, no lo excluimos de la lista de momentos desagradables. Ejemplo, “mi esposo me abandono, se murió, era un irresponsable… nunca se cuidó”… En este caso el perdón debe ser una acción sobre la persona, y la justicia debe recaer sobre el acto de no haberse cuidado como persona, sobre todo cuando la búsqueda de justicia no puede aplicarse a la persona porque no está.

Debemos tener presente que el perdón y la justicia son dos caminos paralelos; cuando la justicia no se puede justificar, el único camino a seguir es el perdón, porque si no la opción será quedarse sólo con esa parte de la vida, con esas emociones negativas sobre la persona, eternamente.

Ante una necesidad pendiente de perdón, contamos con un sistema de ley interno, que siempre estará en crisis si hay una situación no resuelta y, de forma automática, siempre estará intentando resolverla aunque no lo logre. Esto generará estrés interno que se manifestará a través de las emociones como tristeza, enojo, ira, bronca…explicando y justificando así la necesidad de incluir el perdón. No debemos perder de vista que ante una situación problemática, en el diseño de lo humano, contamos con nuestros propios recursos para hacer frente a este tipo de situaciones.

El perdón, desde una perspectiva emocional, no implica abandonar la búsqueda de la justicia cuando esta sí es posible. Dijimos que asumiríamos nuestro trabajo del perdón como un camino paralelo al de la justicia, como un elemento y un recurso para lograr bienestar en la vejez. Es decir que cada uno puede ejecutarse por sí solo o complementariamente. Pero lo cierto es que, el perdón como acción, opera fundamentalmente cuando la justicia ya no es posible para reparar la injusticia de la que fuimos parte.

Nuestra historia como sociedad marca que el perdón ha sido más utilizado en el marco de los tribunales que en las emociones. Sin embargo, también somos parte de una cultura enferma y contaminada de actos de dolor, sufrimiento, tortura, violencia y abuso que condicionan nuestro bienestar y autorrealización personal. En muchas oportunidades el camino del perdón puede no ser necesario ya que la injusticia de la que hemos sido parte puede ejecutar los mecanismos propios de la justicia, como la igualdad y la equidad, pero aquí nos ocupa aquellos que se constituyen en obstáculos gerontológicos para la conexión con el disfrute en la vejez.

El Concepto del perdón

viejo en la ventana maquina de escribir

El concepto de perdón, que propone ésta perspectiva emocional, está más vinculado con una actitud emocional. Donde, perdonar es renunciar voluntariamente al derecho de justicia, el perdón se presenta como un camino alternativo en situaciones donde la justicia no logra ejecutarse, porque es imposible, o porque se decide simplemente la misericordia. La tarea más difícil, posiblemente sea elaborar el principio de renuncia necesario, ya que puede presentar algunas resistencias, pero liberará nuestra persona de una lista de actos no deseados del pasado.

Por lo general requerirán de esfuerzo para elaborar y resolver actos desagradables con el perdón, pero sus beneficios pueden ser inconmensurables.

Ventajas de perdonar

  • Nos permite continuar con nuestra vida sin elementos internos de disconformidad.
  • Es de doble provecho, para quién perdona y el que recibe el perdón.
  • Brinda armonía psíquica y equilibrio social.
  • Nos estabiliza emocionalmente reduciendo el estrés y la angustia.
  • Amplía la red social y restaura las relaciones sociales.
  • Resuelve los elementos pendientes de las etapas vitales anteriores.
  • Propicia mayor productividad en las acciones y proyectos que emprendamos.
  • Nos convierte en invulnerables psíquicamente, ante traumas con efectos permanentes.
  • Aprendemos a completar la elaboración de los traumas, ya que no seguimos ejecutando justicia en nuestra mente sobre las situaciones y los causantes.

Síntomas de que NO hemos perdonado

  • Cuando no toleramos que el o los causantes tengan éxito y sean felices en su vida.
  • Cuando con nuestro pensamiento continuamos haciendo justicia a los causantes de los traumas.
  • Cuando aplicamos indiferencia y anulamos las relaciones con los causantes.
  • Cuando gozamos con la angustia o el fracaso del otro.

perdon en el mar

Síntomas de que hemos perdonado

  • Disfrute de los afectos y la relaciones restablecidas
  • Disfrute de los nuevos proyectos
  • Tolerancia ante la frustración y capacidad de restablecer la confianza perdida
  • Nuevos recursos para elaborar las consecuencias de una posible nueva injusticia
  • Estamos en paz, por más que la otra persona avance en su vida y crezca.
  • Podemos continuar con nuestra vida sin tratar de recordar las emociones que tuvimos al ser lastimados
  • Asumimos el pasado como pasado y enfrentamos con esperanza el futuro
  • Podemos avanzar con nuevas expectativas en el deseo de crecimiento personal y social.

Bibliografía

PALERMO, S. (2012). Aprender a sentir. Educar las emociones. Ed. Ediciones B. Arg.

Cuidar el Corazón y la Mente

La importancia de re-constituir y cuidar nuestra afectividad en la vejez

bicleta y lago

Para cuidar el corazón y la mente es importante poder tener herramientas para re-constituir, sostener y cuidar la dimensión afectiva y emocional de la persona. Ya que la salud emocional es de vital importancia  para lograr armonía, equilibrio y calidad de vida. No obstante, no siempre se les dedica el tiempo de aprendizaje necesario a las emociones y sentimientos a fin de poder conocer cómo superar situaciones de malestar, dolor y sufrimiento.

De esta forma podemos llegar a la vejez sin haber podido superar situaciones que sabotean nuestro propio bienestar, por no tener las herramientas para resolverlas. También deberíamos considerar no esperar las dificultades para comenzar a prepararnos a fin de dar y recibir afecto. Consideramos que siempre es oportuno fortalecer nuestra capacidad para resolver problemas vinculados con las emociones y los sentimientos. Porque conocer y aprender sobre ellos puede convertirse en un proceso reconstitutivo  y de enriquecimiento para nosotros y para quienes no rodean.

Por dónde empezar? Consideramos que se pude iniciar:

  1. Reconstruyendo el origen de nuestro modo de vivir las relaciones afectivas y las relaciones vitales en las que se constituyeron.
  2. Por otro lado asumir la tarea de dilucidar aquellas cuestiones que no reconocemos como problemas o como necesidades y que se vinculan con nuestras emociones y sentimientos.
  3. Y en una tercera instancia asumir la tarea de reconocer que siempre podemos involucrarnos para aprender a elaborar una respuesta propia a una necesidad o un problema afectivo.

Esto nos permitirá prepararnos para tener relaciones afectivas maduras, que aporten y resuelvan posibles respuestas a una falsa idea cultural que se reproduce en la sociedad que refiere que el alcanzar la vejez significa ser personas necesitadas y carentes de afectos: donde carente significa ser una persona sin recursos afectivos para el crecimiento, el desarrollo y la inclusión plena en un grupo social, cuando en realidad las necesidades afectivas nos pueden atravesar en todas las etapas de la vida.

El origen de nuestro modo de vivir las relaciones afectivas

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Compartimos con Laura Gutman cuando dice que “es sabido que los seres humanos entramos a la vida social a través del cuerpo de nuestra madre, quien nos ha alimentado y cobijado durante la vida intrauterina y luego continuará durante los primeros años de la vida extrauterina. Y que esta primera experiencia de ser alimentados y cobijados, como si fuese un único movimiento,  es una fuerza poderosa para la constitución de la psique, a punto tal que marcará a fuego toda la evolución del individuo.

La madre da sustancia, solidez a lo  físico y emocional. Reconocer, en la adultez, lo que hemos recibido de ella es una tarea y parte del crecimiento personal para tener una afectividad e identidad integrada. A través de ella encontramos la forma de vivir y convivir.Lo que la figura de madre ha “enseñado” con su forma de alimentar, cuidar, proteger o de abandonar, es lo que se va a “revivir” en todas las áreas de nuestra vida.

Eso que hemos vivido con ella se convierte para siempre en una experiencia “conocida” que nos da seguridad. “La sensación de seguridad” es una certeza que cada individuo puede decodificar cuando se presenta. La “seguridad” varía mucho entre una persona y otra. Ahora bien, ¿todo depende de la madre real que hemos tenido en suerte? En parte si y en parte depende de la misteriosa trama que cada individuo trae consigo.

De hecho, cada hermano puede “vivenciar” una madre diferente aunque se trate de la misma mujer. No solo depende de lo que la mujer “haga” en el vínculo con cada niño sino como cada niño “vivencie” este modo de vincularse. Así iremos repitiendo a lo largo de las experiencias vinculares que tendremos toda la vida, situaciones “parecidas” a las cualidades del vínculo materno, sintiéndolas “conocidas”, por lo tanto “seguras” aunque objetivamente sean experiencias dolorosas.

Reconocer nuestra modalidad vincular, nos da pistas sobre la madre que hemos sobrevivido en nuestra identidad; esa madre interior nos refleja nuestras seguridades e inseguridades, nuestra capacidad para nutrir a los demás, o cuanto hambre aún tenemos que saciar. Así como hemos sido amados sabremos amar. Así como hemos sido alimentados podremos nutrirnos a nosotros mismos y nutrir a los demás. Ahora, si aún no sabemos amar porque no hemos recibido eso, será nuestra nueva tarea, independientemente de la edad, aprender a cubrir ese alimento emocional para poder brindarlo, tener bienestar y estar incluidos socialmente.

El reconocimiento de las necesidades y problemas emocionales

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“En el libro “La Revolución de las Madres”, Laura Gutman (2014), pone en evidencia el origen de nuestros problemas afectivos, como personas criadas y crecidas dentro de un sistema patriarcal, ella dice que hemos devenido en adultos hambrientos de afectividad, seamos concientes o no. Lo sepamos o no lo sepamos.

Esto es porque asistimos  a una “sociedad de consumo” y nos resulta difícil detectar el nivel de consumo y adicción, que en diferentes manifestaciones todos compartimos. Consumir, significa introducir como fin en sí mismo, sin reconocer la necesidad efectiva y real de dicha “introducción”. Esta ingesta puede tratarse de algo material como la comida o de algo tan etéreo como el reconocimiento o el aprecio o el cariño.

Está desesperada necesidad de introducir tiene que ver con la calidad de maternaje que hemos recibido. Incluimos en la palabra maternaje no solo lo que la madre real haya hecho con nosotros, sino la totalidad de situaciones de amparo, cuidado y sostén que hemos recibido o no en nuestra primera infancia.

Pero en nuestro sistema social y patriarcal no hemos vivido experiencias suficientemente satisfactorias y placenteras. En este sistema las mujeres, son las encargadas de nutrir afectivamente a los niños, pero llegan empobrecidas, debilitadas y desnutridas a la maternidad.Esto va sucediendo indefectiblemente como una cascada de discapacidades para prodigarse amparo por parte de sus madres, que a su vez no fueron suficientemente maternadas por sus propias madres, que a su vez cargan con historias difíciles de soledad, abandono y desamparo por generaciones y generaciones.

abuela y adolescente

Esto hace que podemos “desplazar el pedido de afecto” de diferentes formas: enfermándonos, enojándonos, llorando, gritando, pegando, no durmiendo, comiendo, consumiendo…u otra opción posible es adaptarnos: es decir hacer de cuenta que no necesitamos aquello que necesitamos. Y así logramos sobrevivir.

Que hayamos sobrevivido disminuyendo las demandas, significa que hemos relegado a algún lugar sombrío las necesidades que no han sido satisfechas. Pero estas no desaparecen. Solo que no existen para la conciencia. No “sabemos” lo que necesitamos.

La vivencia más profunda, desplazada al inconciente, es la de seguir estando necesitados. Mientras tanto vamos creciendo alejados de nuestras genuinas necesidades personales, que ya no registramos, no conocemos ni reconocemos en nosotros mismos.

Hemos aprendido a satisfacer nuestras necesidades emocionales de contacto, mirada, comprensión, diálogo, aprecio, compañía, desplazándolas hacia sustancias, objetos o comportamientos que sí podíamos “incorporar”. Al no poder incorporar “mamá”, fuimos incorporando “sustitutos”.

Y no saberlo es el gran problema, porque seguimos introduciendo “sustitutos” y  ya no importa con la cantidad que nos atiborremos… siempre necesitaremos más. Lamentablemente aún obteniendo más dinero, más reconocimiento, más éxito no obtendremos nunca más “mamá”.

Aquí llegamos al nudo del problema, si estamos tan necesitados y hambrientos los adultos, ¿cómo vamos a hacer para maternar y paternar a los otros que llegan al mundo con una voracidad mayor que la nuestra? El circuito es el mismo, ofrecemos maternajes y paternajes pobres y obligamos a entrar en modalidades adictivas para satisfacerse y así la cascada, generación tras generación.

Si queremos cambiar esto, entonces empecemos a conocer que necesidades y problemas pueden estar presentes en todas las etapas de la vida y reconocer que son genuinas en sí mismas. Y si somos capaces de aprender a dar y recibir amor, entonces busquemos la forma de resolver lo que haya pendiente todavía, para que al menos las generaciones venideras puedan crecer satisfechas y seguras. Así cortaremos esta cadena de generaciones hambrientas y por lo tanto egoísta.

Aprender a elaborar las propias respuestas afectivas

Mujer mayor leyendo

La presión del sufrimiento humano depende de cuán satisfechos estamos en términos físicos y emocionales. El amparo, el cuidado, la protección y el amor deben ser recibidos desde temprana edad para la constitución saludable de la psique, pero esto no niega la posibilidad de una tarea re-constitutiva en la adultez.

A menudo cuando como los adultos reclamamos  amparo, cuidado y protección puede interpretarse que se hace desde lugares infantiles e insatisfechos. Pero eso no significa que los adultos sean como niños. Eso es  falso. Hay una diferencia sustancial entre ser un niño y ser un adulto. En nuestros pedidos personales los adultos venimos desplazando necesidades antiguas y no podemos pretender recibir desde un lugar de pasividad. El cambio está en la búsqueda de una re-constitución saludable y madura de la mente y el corazón, como adulto mayor,  involucrandonos total y activamente en pos del propio bienestar.

Lo único urgente que debemos hacer los adultos es emprender un camino de conocimiento personal y ser conciente del hambre sufrido y el hambre que perpetuamos.

Aunque conservemos improntas básicas del pasado que no podamos retomar y modificar totalmente; devenir adultos es reconocer y comprender profundamente eso que nos ha acontecido y decidir qué queremos hacer en nuestra vida de ahora en adelante. Es de hoy hacia el futuro. Desde ya. Tendremos que decidir si seguimos este camino aquí propuesto y comenzar a caminar en pos de un vida autorrealizada.

Bibliografía

GUTMAN, L. (2008). “La Revolución de las Madres”. Bs. As. Ed. Del Nuevo extremo.

Afrontar los Miedos en la Vejez

Recursos psicosociales para afrontar los miedos en la vejez  

Hombre pensando

El miedo constituye una realidad que  ha estado presente desde el inicio de la humanidad y ha influido sobre la forma en la que el ser humano percibe y se  relaciona con el mundo. Considerando su naturaleza  social,  es innegable la influencia que la cultura ha venido  ejerciendo sobre la configuración de los miedos que se instalan en las personas.

Por tanto, y  en concordancia con lo que plantea Reguillo (2006), los miedos son individualmente experimentados, socialmente construidos y culturalmente compartidos; lo cual se evidencia con claridad en los temores que emergen  en los diferentes ciclos vitales, por ejemplo en la vejez, los miedos no solo se derivan de la experiencia personal del sujeto, sino también de las diferentes construcciones sociales que se han tejido en su entorno próximo y que influyen en su bienestar físico, psicológico y social.

A propósito de nuestro interés podemos mencionar que existen algunos miedos construidos culturalmente y que pueden llegar a ser experimentados como una experiencia singular e individual en la vejez como el miedo a una  muerte simbólica, que incluye:

  • Miedo a perder el reconocimiento social, ser excluido y rechazado.
  • Miedo a ser una carga y estorbo
  • Miedo a la soledad y el abandono de los seres queridos
  • Miedo a perder la autonomía y la funcionalidad.

Frente a este miedo a la muerte simbólica es preciso señalar un elemento de gran importancia en el cual coincide Bauman (2007) con Uribe y Valderrama (2007), pues  permite comprender una de las razones por las cuales la muerte real no es tan temida por los adultos mayores, como si lo es la muerte simbólica.

Estos autores señalan que  en la vejez  el afrontamiento a la muerte tiende a ser más exitoso, como resultado de haber vivido  numerosas pérdidas físicas, sociales y psicológicas durante su vida; y que de alguna manera los preparan para afrontar la muerte real que es percibida  como inminente. Sin embargo  la tarea de preparación y  afrontamiento de la muerte solo es una de las tareas de la vida, siendo parte de una plataforma de tareas que incluye otras de mayor gratificación y que preparan para tener una vida con bienestar.

Pero el bienestar en la vejez depende de construir dispositivos psicosociales para una plataforma que contenga diferentes recursos psíquicos y sociales para afrontar con éxito las diferentes dificultades de la vida cotidiana y las gratificaciones de la misma.

Recursos psíquicos sociales para afrontar el miedo

Los recursos psicosociales son herramientas para poder abordar diferentes dificultades en la vida cotidiana: podemos decir que son microcompetencias de inteligencia emocional, que con su aplicación podemos asegurar cierto éxito sobre las cuestiones a resolver en la vida cotidiana. Esto implica que el éxito no lo da la inteligencia cognitiva, no es suficiente saber más. Hay que saber hacer mejor.

Por ejemplo, para abordar la emoción del miedo lo haremos a través del recurso psíquico de la confianza. La confianza está relacionada con el miedo al rechazo. La confianza implica construir desde la acción, en cambio el miedo paraliza y sujeta. Puede acontecer que en vez de construir haya que volver reconstruir, sobre todo cuando algo se rompió, como cuando se rompe una vasija.

También, la confianza puede estar vinculada a otros recursos psíquicos y sociales como por ejemplo la paciencia, que para desarrollarla tenemos que aprender a afrontar el sufrimiento, que es aprender a esperar con sosiego, sin que se altere el estado de ánimo, con tranquilidad. Nos quedamos esperando focalizado en el objetivo, sabiendo que puedo sufrir durante la espera. Esto implica comenzar a hacer  una acción de depósito de confianza en algo nuevo y mejor que espero que acontezca.

Para desarrollar un recurso psíquico casi siempre se necesita de recursos previos. Estos se desarrollan principalmente en la niñez y en las etapas siguientes. Pero también, a pesar de los prejuicios, se puede comenzar haciendo un entrenamiento nuevo de adulto. Pongamos como ejemplo: un niño tiene que desarrollar la capacidad de la frustración de la misma forma que un adulto. Con distintos contenidos, pero el mismo recurso al fin. La dinámica del acontecimiento puede ser la misma, lo que se modifica es la intensidad aplicada. Como adulto imprimimos mayor intensidad al trabajo de aprender a soportar una frustración, en la niñez puede ser  menor.

La vida nos pone a cada paso el desafío de aplicar entrenamientos para confrontar dificultades y miedos, por ejemplo, situaciones que nos ponen de frente al aprendizaje del recurso psíquico, como la capacidad de enfrentar las frustraciones. En el adulto las situaciones suelen estar acompañadas de cierto desorden y prejuicios que dificultan el desarrollo y aplicación de recursos psíquicos y sociales siendo de relevancia porque esto moviliza la dinámica para acrecentar la ansiedad. Por lo cual es importante ordenar la vida cotidiana y trabajar para modificar nuestros propios prejuicios, para tener una mejor autoimagen y cierto nivel de acciones planificadas que brinden certeza de nuestro futuro.

Confiar  es la capacidad de desarrollar acciones mientras esperamos, lo cual incluye la esperanza. Confiar implica depositar algo sobre los otros. La confianza te permite no estar especulando, no estar en alerta permanente. No se puede vivir improvisando permanentemente. No se puede vivir la vida con un estado de suspicacia y alerta permanente. Tampoco se puede tener el control de todo.

viejo recibiendo lamano

La confianza implica haber ido realizando depósito de acciones, para no vivir en un estado de alerta permanente y tener una base para las acciones sostenida en la confianza de que podemos obrar sin que nos pase nada malo. La confianza No es inherente a la condición humana, es algo que se construye social y culturalmente, en un contexto de cierto orden. Que brinda certezas sobre el futuro y de lo que podemos hacer.

Confianza implica una acción, depositar algo sobre lo que se espera. Para crear confianza hay que ser valiente, animarse a hacer.  Creer que me va ir bien, implica demostrar que puedo hacer algo para que me vaya bien, en el caso que no se dé como espero, estar preparado para afrontar el fracaso. Confiar no se activa desde la emoción, se activa desde la acción. Para desarrollar acciones implica ser valiente, porque la acción implica correr un riesgo, con la posibilidad del fracaso.

La acción implica temor, la repetición de una acción es lo que nos permite tomar confianza. El temor se confronta. No alcanza con conocer, implica valentía para enfrentar el hacer práctico. Confrontar temores con valentías. El entrenamiento implica valentía, correr riesgos. Sin ser desbocados y cometer errores irresponsablemente. Significa no hacer sin medir las consecuencias negativas.

Para ser valiente hay que confrontar el miedo al rechazo. La muerte puede aparecer como el peor miedo, hay gente que prefiere morir antes que ser rechazado, que es como una muerte simbólica. La gente no le gusta sufrir, porque implica sentir angustia pero quiere vivir de certezas, lo que implica tener que desarrollar una actitud interna de valentía. Ser valiente implica desprendimiento de una cosa para ir en pos de otra. En nuestra sociedad actual, la falta de integración social, está alimentada por cobardía. No meterse, no involucrarse, no querer hacer bien en pos de otra persona.

En cambio la confianza nos ubica en un estado superior a nosotros mismos. Nos desarrolla, nos hace crecer y nos nutre. Con la confianza disminuye el nivel de estrés, eso implica que disminuye el origen de todas las enfermedades, por que produce la catálisis o aumento del envejecimiento celular, lo que disminuye la potencia de defensa del organismo, que facilita todo el entorno para contraer enfermedades.  Por lo cual el estrés es la puerta de entrada de enfermedades como la  hipertensión arterial, diabetes, gastritis, infecciones, envejecimiento celular, etc…porque el estrés es la respuesta al estado de ansiedad.

Viejos tomados de la mano confianza

En síntesis la ansiedad es la emoción de alerta ante la emoción del peligro, cuando aparece el peligro, se gatilla el temor  lo que aumenta en mayor medida el estrés…la ansiedad es la antesala del temor, el temor produce envejecimiento celular, por lo cual el temor puede llegar a producir muerte. En cambio la confianza tiene como beneficio:

  • Disminuir el nivel de estrés, implica saber qué es lo que te sostiene, que es lo que le da sentido a tu vida.  Un sentido y propósito del futuro.
  • Entender que no se puede controlar todo, que solo puedo hacer pequeños depósitos de confianza sobre las cosas y las personas; no hay forma que pueda llevarlo todo bien, eso nos pone en un estado de alerta permanente.
  • La confianza nos permite enfocarnos en lo que queremos hacer, nos da mayor productividad y posibilidad de disfrute de nuestros logros.
  • Nos permite tener mejores contactos interpersonales. No mejoran las relaciones interpersonales sin confianza. Y sin relaciones interpersonales perdemos el sentido de la vida.
  • Tener confianza nos permite despejar nuestra capacidad mental y desarrollar todo nuestro potencial.
  • Nos permite superar toda duda, propia de los trastornos de obsesión compulsiva. Con una vida paralizada por la duda no se disfruta: no se disfruta de un viaje, de una relación afectiva, no se pone en camino de aprender algo nuevo por la duda, etc. La desconfianza es el producto del temor.

Por lo cual la confianza es un depósito de acciones en distintas áreas de nuestra vida. Correr riesgos para crear confianza, hacer en la medida de nuestras capacidades. Arriesgarse en la medida de la capacidad que cada uno tenga. Correr riesgos de forma controlada, implica correr riesgos en función de la madurez para crear confianza.  Entonces  en la tarea de superar y confrontar los miedos hay que ir haciendo pequeños depósitos de confianza.

Créditos y Bibliografía de consulta:

DUEÑAS RAMIREZ,  Laura Ximena. CACERES SALAS, Sthefani; Investigación: “El espectro de la exclusión: La muerte simbólica en el envejecimiento”.

PALERMO, Sebastián. Aprender a sentir, educar las emociones. Grupo Editorial Argentina, 2016.

Ejercicios cardiovasculares mejoran la memoria.

El ejercicio aeróbico mejora la memoria y mantiene la salud del cerebro a medida que uno envejece.

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El cerebro encoge un 5% cada 10 años a partir de los 40 años
El ejercicio aeróbico ralentiza el deterioro del tamaño del cerebro.

La región del hipocampo es clave para la memoria y otras funciones cerebrales.

El ejercicio aeróbico puede mejorar la función de la memoria y mantener la salud del cerebro, e incluso su tamaño, a medida que uno envejece.

Así lo ha constatado un trabajo conjunto de las universidades de Western Sidney (Australia) y Manchester (Reino Unido), cuyos resultados ha publicado la revista NeuroImage, centrado en evaluar los efectos del ejercicio aeróbico en la región del hipocampo, que es clave para la memoria y otras funciones cerebrales.

Estudios previos han demostrado que el cerebro va disminuyendo poco a poco con la edad, encogiendo un 5% cada 10 años a partir de los 40 años. Y aunque investigaciones en ratones habían demostrado cómo el ejercicio ayuda para aumentar el tamaño del hipocampo, los estudios en humanos eran hasta el momento inconsistentes.

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En este caso revisaron sistemáticamente 14 ensayos clínicos en los que se analizó mediante escáneres cerebrales a 737 personas antes y después de someterse a un programa de ejercicio aeróbico controlado, que incluyó bicicleta estática, marcha y carrera en cinta.

Entre los participantes había adultos sanos, algunos con deterioro cognitivo leve como Alzheimer y personas con un diagnóstico clínico de enfermedad mental, como depresión o esquizofrenia. Y aunque la edad media eran 66 años, había participantes de 24 a 76 años.

El ejercicio aeróbico ralentiza el deterioro del tamaño del cerebro.

La duración de los programas varió entre 3 y 24 meses, con una frecuencia de dos a cinco sesiones semanales. Y en términos generales, aunque el ejercicio no tuvo ningún efecto sobre el volumen total del hipocampo, sí aumentó significativamente el tamaño de la región izquierda.

“Cuando haces ejercicio se produce una sustancia química llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés), que puede ayudar a prevenir el deterioro del cerebro relacionado con la edad”, ha explicado el científico del Instituto Australiano de Medicina Complementaria de Sidney, Joseph Firth, principal autor del estudio.

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En este sentido, los datos han demostrado que, en lugar de aumentar realmente el tamaño del hipocampo per se, los principales beneficios cerebrales se deben al ejercicio aeróbico que ralentiza el deterioro del tamaño del cerebro. “En otras palabras, el ejercicio puede verse como un programa de mantenimiento para el cerebro”, ha destacado.

Además, ha avanzado que este envejecimiento “saludable” del cerebro puede tener implicaciones para la prevención de trastornos neurodegenerativos relacionados con el envejecimiento, como el Alzheimer y la demencia, aunque se necesita más investigación al respecto.

En conclusión, el ejercicio, en particular el correr, aumenta los niveles de ciertos factores tróficos, principalmente el BDNF en el hipocampo, y este aumento conduce a la expresión diferencial de ciertos genes relacionados con la actividad neuronal, la estructura sináptica y la plasticidad neuronal. También aumenta la síntesis de glutamato (el principal neurotransmisor excitatorio del sistema nervioso y disminuye el GABA (el principal neurotransmisor inhibitorio).

Créditos: Educar con inteligencia emocional.

Para profundiza sobre este tema:Presiona aquí

Las quejas: un riesgo para tu cerebro

 ¿Por qué las quejas de otros las vivimos como nuestras?

 ¿Por qué las personas se quejan? Sin duda, no es para torturar a los demás con su negatividad, como muchos podrían pensar. La mayoría de las personas se quejan porque al exteriorizar sus emociones y pensamientos se sienten mejor, o al menos eso creen.

Sin embargo, la ciencia señala que en realidad esas personas equivocan el camino. Quejarnos no nos hace bien, expresar esa negatividad puede hacer que nos sintamos peor. Ventilar las emociones puede parecer una buena idea pero a la larga no lo es, tanto para la persona que se queja como para quien le escucha.

El problema se encuentra en el cerebro. Quejarse altera nuestras redes neuronales y puede tener serias repercusiones para nuestra salud mental. De hecho, algunos neurocientíficos han llegado a afirmar que las quejas pueden matarnos, literalmente.

Rostro con rompecabezas

Las quejas consolidan las sinapsis de la negatividad 

Ahora mismo en nuestro cerebro se están produciendo muchísimas sinapsis. Cuando pensamos en algo, una neurona libera una serie de neurotransmisores, a través de los cuales se comunica con otra neurona y establece una especie de puente a través del cual pasa una señal eléctrica. De esta forma se transmite la información en el cerebro.

Lo interesante es que cada vez que se produce una sinapsis, ese camino se consolida. De esta forma se crean auténticas autopistas neuronales en nuestro cerebro, las cuales nos permiten, por ejemplo, conducir de manera automática o caminar sin tener que pensar en cómo movemos los pies.

Estos circuitos no son estáticos, en función de la práctica pueden cambiar, debilitarse o consolidarse. Obviamente, mientras más sólida sea esa conexión, más rápido se transmitirá la información y más eficientes seremos realizando esa actividad.

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El problema es que cuando nos quejamos y nos llenamos de pensamientos negativos, estaremos potenciando precisamente esas redes neuronales, alimentando la negatividad que da lugar a la depresión. Mientras más nos quejemos, más negro veremos el mundo, porque son precisamente esos caminos neuronales los que estamos potenciando, en detrimento de otros, mucho más positivos y beneficiosos para nuestra salud emocional.

De hecho, investigadores de la Universidad de Yale han apreciado que en las personas sometidas a un gran estrés o que padecen depresión, ocurre una desregulación de las sinapsis y se produce una atrofia neuronal. En el cerebro de estas personas aumenta la producción de un factor de transcripción denominado GATA1, que disminuye el tamaño, las proyecciones y la complejidad de las dendritas, las cuales son esenciales para transmitir los mensajes de una neurona a otra.

Eres el reflejo de quienes te rodean 

Las quejas no solo afectan las conexiones neuronales de la persona que se lamenta sino también de quienes están a su alrededor. De hecho, es probable que después de haber escuchado a un amigo quejarse durante varias horas, te sientas como si te hubiesen drenado, como si te hubieran robado la energía. Es probable que en ese momento también tengas una visión un poco más pesimista del mundo.

Esto se debe a que nuestro cerebro está programado para la empatía. Las neuronas espejo se encargan de que podamos experimentar las mismas sensaciones que la persona que tenemos delante, ya sea alegría, tristeza o ira. Nuestro cerebro intenta imaginar qué siente y piensa esa persona, para poder actuar en consecuencia y modular nuestro comportamiento.

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En esos casos, la empatía se convierte en un arma de doble filo que movemos contra nosotros mismos ya que cuando escuchamos a una persona lamentarse, en nuestro cerebro se liberarán los mismos neurotransmisores que en el suyo. De esta forma, terminamos siendo prisioneros de sus quejas.

El cerebro, un puesto de mando que controla el cuerpo 

Las quejas consolidan las sinapsis “negativas” en el cerebro y estas tienen un gran impacto en nuestra salud. Cuando alimentamos la tristeza, el resentimiento, la rabia, el odio y la ira, todas esas emociones se reflejan en nuestro cuerpo. De hecho, hace poco un grupo de investigadores de la Universidad de Aalto, de Finlandia,  realizaron un mapa corporal de las emociones, en el cual se puede apreciar cómo estas se reflejan en zonas específicas.

A demás, no debemos olvidar que detrás de esos sentimientos y emociones negativas suele esconderse el cortisol, un neurotransmisor que también actúa como hormona cuyos niveles elevados se han vinculado con un sistema inmunitario deprimido, el aumento de la presión arterial y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer y los trastornos cardiovasculares. El cortisol también daña la memoria, aumenta el riesgo de sufrir depresión y ansiedad y, por supuesto, acorta la esperanza de vida.

No hay leones vegetarianos 

Vale aclarar que no se trata de que no podamos quejarnos ni de que tengamos que reprimir nuestras emociones y sentimientos. De hecho, en algunas ocasiones quejarse puede ser extremadamente liberador. Sin embargo, debemos asegurarnos de que no se convierta en un hábito y, sobre todo, de que a las palabras le sigan las acciones.

Por eso, la próxima vez que acuda una queja a tu mente, recuerda que “los leones no son vegetarianos”. Esto significa que, por mucho que te quejes, no van a cambiar su dieta. Si quieres cambiar algo y no convertirte en su cena, será mejor que busques otras estrategias.

En otras palabras: el universo es caótico, a veces pasan cosas malas e impredecibles sobre las que no tenemos ningún control. Podemos sentarnos a lamentarnos o, al contrario, podemos asumir una actitud proactiva y preguntarnos qué podemos hacer para lidiar de la mejor manera posible con los problemas y, de ser posible, aprender de ellos. La decisión está en nuestras manos.

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Fuentes: 

DUMAN, R. S. (2014) Pathophysiology of depression and innovative treatments: remodeling glutamatergic synaptic connections. Dialogues Clin Neurosci; 16(1): 11–27.

NUMMENMAAA, L. et. Al. (2014) Bodily maps of emotions. PNAS; 111(2): 646-651.

DUMAN, R. S. (2012) Decreased expression of synapse-related genes and los of synapses in major depressive disorder. Nature Medicine; 18: 1413–1417.

CHRISTOFFEL, D. J. et. Al. (2011) Structural and synaptic plasticity in stress-related disorders. Pathophysiology of depression and innovative treatments: remodeling glutamatergic synaptic connections. Rev Neurosci; 22(5): 535-549.

SCHOORLEMMER, R. M. et. Al. (2009) Relationships between cortisol level, mortality and chronic diseases in older persons. Clin Endocrinol; 71(6): 779-786

Créditos de la nota: Rinconpsicologia.com

Corresponsabilidad

Responsabilidades compartidas en todas las etapas de la vida

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“La distancia más corta entre dos personas es la sonrisa”. Victor Hugo

 

La noción de corresponsabilidad pertenece al “mundo del trabajo” y se refiere a una responsabilidad compartida, a un  compromiso global por parte de un conjunto o equipo de individuos.

Por ejemplo hay corresponsabilidad en un pueblo pequeño cuando las personas se ocupan de limpiar las plazas y calles. Pero es a todo el pueblo el que es corresponsable de la limpieza. O en una familia cuando se organiza para el cuidado de sus miembros, como organización de la unidad doméstica.

Lo mismo sucede a un nivel más general. Es toda la humanidad la que comparte su responsabilidad en relación con el cuidado del planeta y, por lo tanto, hay una corresponsabilidad en esta idea.

La noción general de corresponsabilidad puede provocar una controversia inevitable entre algunos individuos.

Es lo que ocurre cuando una persona considera que no debe compartir con los demás un compromiso determinado, es decir, cuando un individuo pretende desvincularse de la corresponsabilidad que comparte con los demás.

Así sucede dentro de un colectivo o una familia cuando algunos de sus integrantes no cumple con lo acordado sobre el cuidado de algún miembro del grupo de manera conjunta. Sería un caso de ruptura de la corresponsabilidad y muy probablemente de algún conflicto.

La corresponsabilidad, como una responsabilidad compartida, como una  idea de compromiso con el bienestar general de toda la humanidad en su conjunto es cada vez más aceptada y necesaria.

Y es lógico que sea así porque las relaciones humanas ya contienen un diseño previo que le es propio de la condición humana que incluye una disposición hacia el cuidado de la vida y del grupo social.

Es el fenómeno del cuidado entre las personas,  una condición indispensable para la supervivencia, pero también para el bienestar.

Requiere de una corresponsabilidad compartida, un compromiso compartido independientemente de la edad, el género, la clase social y/o la sociedad a la que pertenezcan las personas.

Por ejemplo es un error decir que la persona puede transformarse en “una carga social” porque necesite de cuidados por la edad.

El cuidado es una corresponsabilidad que contribuye al respeto de los derechos humanos de la persona por su condición como tal.

Por lo tanto la corresponsabilidad en el cuidado de las personas mayores no es algo propio de la edad sino de la condición humana y de sus derechos humanos. Como lo son en otras etapas de la vida.

De la misma forma que son compartidas otras funciones sociales como brindar afecto, cariño o las experiencias acumuladas a las personas más jóvenes.

Por lo tanto debemos avanzar hacia una sociedad que no hable de cargas sino de acuerdos de corresponsabilidad compartida.