Gerontología

El surgimiento de la gerontología

Diversos autores citan varios “inicios” y “fundadores” de la Gerontología. James E. Birren (1961), por ejemplo, considera el inicio de la investigación en psicología del envejecimiento con el libro del autor belga residente en Francia, Lambert Adolphe Quetelet (1796-1874), titulado “Sur l’homme et le développment de sés Facultés” (el hombre y el desarrollo de sus facultades) publicado en 1835. Quetelet era estadístico y estaba interesado en el “hombre promedio”, en la curva normal. La relevancia de su trabajo transcurre del reconocimiento de las influencias de los factores biológicos y sociales en la manera cómo el hombre se desarrolla y vive, al contrario del pensamiento que predominaba en las décadas anteriores, que privilegiaba los aspectos biológicos.

A principios del siglo XX, Birren apunta cómo diferentes trabajos contribuyeron al estudio del envejecimiento en otros países, como Rusia, Japón y Austria. En este último país, el desarrollo era comprendido no solamente como algo concomitante a los cambios del cuerpo, sino también como una mirada filosófica, lo que significa pensarla como alteraciones que ocurren a lo largo de la vida, y no solamente en la infancia. Tal perspectiva tuvo a Charlotte Bühler (1893-1974) como su principal representante en ese periodo inicial. Sin embargo, Bühler vio interrumpidas sus investigaciones debido al surgimiento del nazismo. Emigra a los Estados Unidos después de haber estado en Noruega, dedicándose a la clínica y trabajando con principios básicos de carácter humanista, lo que la hace ser considerada una de las impulsoras de esta vertiente, junto con Abraham Maslow (1908-1970) y Carl Rogers (1902-1987).

Martin y Gillen (2013), por su parte, consideran que Elie Metchnikof (1845-1916), inmunólogo ruso y ganador del Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1908, fue el responsable del inicio del estudio científico de la vejez, así como la proposición de la gerontología como una disciplina única para reconocer que la vejez no es simplemente un asunto que debe ser abordado por la medicina, sino más bien, uno arraigado en una variedad de disciplinas.

Aunque observó inicialmente la falta de atención entregada a la vejez en la gran cantidad de material médico relacionado (Metchnikof, 1903, 2003), Metchnikof notó luego que era insuficiente atender las necesidades físicas de los ancianos sin la consideración de sus necesidades espirituales del mismo modo (Martin & Gillen, 2013, pp. 51-52). Aquí, es importante subrayar la mención a las necesidades espirituales, tema muchas veces ignorado.

En el inicio de la historia de la clínica psicogerontológica, por ejemplo, Pachana & Karel apuntan como tópicos para fundamentar tal trabajo en las teorías del desarrollo adulto, los estudios de cognición e inteligencia, los de emoción y personalidad, así como los contextos socio-culturales (Pachana & Karel, 2016). Aun así, hoy en día la cuestión de la espiritualidad y del sentido de la vida está presente de forma incisiva en los estudios sobre envejecimiento y principalmente, sobre la muerte (Ancona-López, 2002).

Sin embargo, se reconoce que el desarrollo de la nueva disciplina ocurrió en los Estados Unidos. Dentro de los pocos interesados en el estudio del desarrollo adulto y del envejecimiento en las primeras décadas del siglo XX, se encuentran Stanley Hall también, que innovó en este campo, publicando en 1922 uno de los primeros libros sobre la psicología del envejecimiento, Senescence: Te Second Half of Life (senescencia: la segunda mitad de la vida).

En esta obra, Hall realiza una revisión de los estudios psicológicos hechos hasta el momento sobre el envejecimiento, incluyendo los resultados de áreas relacionadas, como las ciencias biológicas y sociales. Lo más importante es que reconoce la superficialidad de considerar el envejecimiento como lo inverso del desarrollo (Birren, 1990, p. 10). Pero la que es considerada la primera gran obra en este campo de estudio fue Problems of Aging (problemas del envejecimiento), del anatomista Edmund V. Cowdry (1988-1975), publicada en 1939.

Según Birren (1990), Cowdry buscó a la Fundación Macy, que se dedicaba en ese momento al estudio de las enfermedades degenerativas, proponiendo que la Fundación financiase la publicación de un libro sobre los aspectos médicos del envejecimiento. Sin embargo, el apoyo de la Fundación fue condicionado a la presencia también de los aspectos culturales, psicológicos y de personalidad del envejecimiento, es decir, que las cuestiones fuesen abordadas por medio de una perspectiva multidisciplinaria.

Para el prefacio de la primera edición, fue invitado el filósofo y educador John Dewey (1859-1952). En su trabajo, Dewey discutió la relación de no equivalencia entre envejecimiento y madurez: si por un lado las bases biológicas del proceso de envejecimiento justifican el desgaste físico y mental, por otro, no es verdad que el crecimiento se convierte en descenso en todos niveles de la vida. Tales contribuciones resultaron en una obra mucho más completa que la propuesta inicial, con varias ediciones, siempre actualizadas y ejerciendo fuerte influencia en los caminos de la comprensión sobre el envejecimiento.

Así, en la década de 1940 ya es posible encontrar estudios sistemáticos. La primera publicación destinada a la psicología infantil es de 1891, del Journal of Genetic Psychology, mientras la primera con énfasis en el estudio del envejecimiento aparece en el año 1945, con el título Journal of Gerontology. En los Estados Unidos luego fueron organizados algunos centros de investigación sobre el envejecimiento: el Gerontology Research Center del National Institute of Health fue inaugurado en 1946. En el mismo período, se establecieron la Gerontological Society of America, la American Geriatrics Society, y la Division on Maturity and Old Age de la American Psychological Association (APA), posteriormente renombrada como Division on Adult Development and Aging.

Bibliografía: FERGUSSON CARDENAS, Ingrid. ROJAS JARA, Claudio (2017). Gerontología. Actualizaciones y temas emergentes. Ed. Universidad Católica del Maule.


Gerontología

A menudo se define a la gerontología como la ciencia que estudia a las personas mayores y todos aquellos fenómenos que son característicos de dichas personas.

 

Dicho de otra manera la gerontología estudia cómo envejece el ser humano y porqué.


El estudio gerontológico aborda a las personas mayores desde todos los puntos de vista posible: lo biológico, psicológico, social, económico e incluso tiene en cuenta el factor cultural y espiritual.

Además de esto la gerontología trata las necesidades mentales, físicas, y sociales de las personas cuando llegan a la vejez, y cómo éstas son abordadas por las instituciones.


A menudo escuchamos hablar de “vejez”, “envejecimiento” y “envejecimiento activo y saludable” como si fuera todo lo mismo pero esto no esa sí. Te proponemos esclarecer un poco estos conceptos y resaltar las ideas que hoy se consideran relevantes para tener una una vida con bienestar en esta etapa vital.

Vejez, es una construcción social de la última etapa del curso de la vida.

Envejecimiento, es un proceso gradual que se desarrolla durante el curso de vida y que conlleva cambios biológicos, fisiológicos, psico-sociales y funcionales de variadas consecuencias, las cuales se asocian con interacciones dinámicas y permanentes entre el sujeto y su medio.

Envejecimiento activo saludable, es el proceso por el cual se optimizan todas las oportunidades de bienestar físico, mental y social. Para participar en actividades sociales, económicas, culturales, espirituales, y cívicas. Contar con protección y atención con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida en la vejez. Con el fin de seguir contribuyendo activamente en la vida familiar, social y comunitaria de la nación. OEA. Convención Interamericana de Protección de derechos de los Adultos Mayores, Art.2.