Preservar las Funciones Cognitivas

¿Qué es el Declive Cognitivo?

A menudo, cuando las personas mayores comienzan a participar de actividades de envejecimiento activo y saludable, suelen hacerse evidentes manifestaciones y síntomas asociados a olvidos y déficit que son expresados como quejas. Esto es porque se enfrentan nuevos desafíos de aprendizajes y de adaptación a contextos sociales que pueden producir ansiedad. Pero también pueden ser la manifestación de ciertos declives en las funciones cognitivas.

El deterioro cognitivo leve o DCL es un punto a mitad de camino entre cambios cognitivos propios del envejecimiento normal y cambios causados por una demencia. Sin embargo, el diagnóstico de DCL no implica necesariamente que se esté desarrollando demencia.

Frecuentemente, antes de que se manifieste una demencia, por ejemplo alzhéimer, aparecen signos de deterioro cognitivo leve, es decir que no suponen un problema para el desarrollo normal de las actividades de la vida diaria de la persona. Se trata de una fase intermedia en la que todavía no se puede diagnosticar la enfermedad por lo que el diagnóstico de DCL podría ser el preámbulo de demencia, pero no siempre es así, hay casos en los que el DCL puede ser la manifestación de algún trastorno reversible.

¿Cuáles podrían ser signos de DCL?

  • No recordar dónde ha dejado las cosas con frecuencia
  • Olvidar citas o acontecimientos importantes
  • Tener problemas para encontrar la palabra adecuada en las conversaciones de manera frecuente.
  • Dificultad para seguir el hilo en las conversaciones.

Todo esto puede suceder de forma puntual a cualquiera y no ser significativo. Los olvidos o fallos de memoria del envejecimiento normal son leves e intrascendentes y no tienen porqué sobre dimensionarse. La característica esencial que debería alertarnos es que suceda de forma muy frecuente, que se convierta en un patrón repetitivo, entonces sí podría ser un síntoma de DCL.

Algunos factores de riesgo

Existen algunos factores de riesgo que pueden hacer que algunas personas sean más susceptibles de padecer DCL:

  • Factores genéticos
  • Tensión arterial alta y/o diabetes
  • Mantenerse poco activo física, social y mentalmente
  • Tener un bajo nivel educativo
  • Vivir en un contexto de tensión y estrés permanente.


¿Qué hacer si hay sospechas?

Inicialmente se recomienda acudir al médico, quien decidirá si es pertinente o no la consulta a un neurólogo. El médico tratará de descartar otros factores que pudieran estar causando los síntomas. Probablemente solicitará la realización de distintas pruebas: Exploración neurológica, análisis de sangre, escáner o resonancia magnética, valoración neurocognitiva.

La consulta y valoración neurocognitva es preventiva y una acción de autocuidado

También es conveniente acudir a un psicólogo o psicóloga que le hará las pruebas adecuadas para averiguar si existe en grado significativo deterioro cognitivo. Los resultados ayudarán a orientar el diagnóstico y a la vez sirven de base para poder llevar a cabo el seguimiento.

Diagnóstico y tratamientos

El deterioro cognitivo leve o DCL puede derivar de otras alteraciones por eso es relevante su tratamiento ya que contribuirá claramente a la reducción de los síntomas (Salvo que haya alguna lesión cerebral irreversible).

Por ejemplo, la tensión arterial alta puede producir alteraciones en los vasos sanguíneos y en la circulación cerebral y como consecuencia provocar problemas de memoria, es decir deterioro cognitivo leve o DCL. Con un tratamiento adecuado y un buen control de la tensión arterial es posible minimizar los síntomas o modificar su progresión. También la depresión puede causar problemas de memoria. Por lo tanto, tratar adecuadamente la depresión ayudará a revertir los síntomas, siempre que ésta sea la única causa del DCL.

Cuando el médico tenga firmes sospechas de que el DCL es en realidad el inicio de una demencia tipo alzhéimer, el diagnóstico no será DCL sino de enfermedad de Alzheimer y entonces prescribirá el tratamiento apropiado. El tratamiento en fases leves contribuye a cierta ralentización del proceso. En la actualidad, las medicaciones indicadas en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer no están aprobadas para su prescripción en el Deterioro Cognitivo Leve.

Reacciones ante un diagnóstico de DCL

Inicialmente se recomienda acudir al médico, quien decidirá si es pertinente o no la consulta a un neurólogo. El médico tratará de descartar otros factores que pudieran estar causando los síntomas. Probablemente solicitará la realización de distintas pruebas: Exploración neurológica, análisis de sangre, escáner o resonancia magnética, valoración neurocognitiva.

También es conveniente acudir a un psicólogo o psicóloga que le hará las pruebas adecuadas para averiguar si existe en grado significativo deterioro cognitivo. Los resultados ayudarán a orientar el diagnóstico y a la vez sirven de base para poder llevar a cabo el seguimiento.

Diagnóstico y tratamiento

El deterioro cognitivo leve o DCL puede derivar de otras alteraciones por eso es relevante su tratamiento ya que contribuirá claramente a la reducción de los síntomas (Salvo que haya alguna lesión cerebral irreversible).

Por ejemplo, la tensión arterial alta puede producir alteraciones en los vasos sanguíneos y en la circulación cerebral y como consecuencia provocar problemas de memoria, es decir deterioro cognitivo leve o DCL. Con un tratamiento adecuado y un buen control de la tensión arterial es posible minimizar los síntomas o modificar su progresión. También la depresión puede causar problemas de memoria. Por lo tanto, tratar adecuadamente la depresión ayudará a revertir los síntomas, siempre que ésta sea la única causa del DCL.

Cuando el médico tenga firmes sospechas de que el DCL es en realidad el inicio de una demencia tipo alzhéimer, el diagnóstico no será DCL sino de enfermedad de Alzheimer y entonces prescribirá el tratamiento apropiado. El tratamiento en fases leves contribuye a cierta ralentización del proceso. En la actualidad, las medicaciones indicadas en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer no están aprobadas para su prescripción en el Deterioro Cognitivo Leve.

Reacciones ante un diagnóstico de DCL

El diagnóstico de DCL puede suscitar dos tipos de reacciones, una pesimista y otra optimista. La postura pesimista considerará erróneamente que su problema es el inicio de una demencia y que poco se puede hacer. Sin embargo, en el momento del diagnóstico se es competente cognitivamente, por lo que no hay que hacer de los problemas de memoria la preocupación central del día a día, la ansiedad que consiguientemente se genera suele hacer que la memoria empeore.

Afrontar nuevos desafíos cognitivos contribuye a prevenir DCL

La postura optimista, afrontará adecuadamente la situación de forma opuesta, manteniendo un estilo de vida activo y saludable. Es muy importante también cumplir con el seguimiento clínico que el médico recomiende para valorar su progresión.

Consejos sobre estilos y hábitos saludables

Todas las personas mayores, con o sin DCL, deberían incorporar en su rutina los siguientes hábitos saludables:

  • Evitar el aislamiento. Las personas con una vida social limitada o que pasan mucho tiempo solas pueden tener mayor riesgo de desarrollar una demencia.
  • Mantenerse socialmente activo.
  • Participar en programas de voluntariado, acudir a reuniones de amigos y/o familiares, salir a realizar compras, ir al cine o al teatro.
  • Asistir a talleres para incorporar nuevas habilidades.
  • Mantener la mente ágil.
  • Participar de algún programa de estimulación cognitiva.
  • Realizar diferentes tipos de ejercicios mentales.
  • Hacer ejercicio físico también contribuye a reducir el riesgo de desarrollar problemas de memoria.
  • Alimentarse correctamente. La dieta mediterránea, rica en verduras, legumbres, frutas, cereales, pescado y aceite de oliva, y pobre en grasas saturadas ha sido asociada a un menor riesgo de padecer DCL y alzhéimer.
  • Dormir bien. A menudo, los problemas de memoria están relacionados con alteraciones del sueño.

La prevención y cuidado de las funciones cognitivas también implica aprender estrategias que ayuden a compensar los problemas de memoria que han sido frecuentemente asociadas a mejores rendimientos. Animarse realizar actividades que implican desafíos intelectuales. Un buen momento para aprenderlas y practicarlas es cuando las capacidades cognitivas están relativamente conservadas o con un deterioro cognitivo leve o DCL.

FUENTE: Mª José Aguilera Muro.
Psicóloga, especializada en adultos mayores.
Fundadora de “nosoloarrugas”

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