Prioridades del Envejecimiento Activo y Saludable

Si hay un concepto que es central para fundamentar y orientar el trabajo con adultos mayores es el de “Envejecimiento Activo y Saludable”.

Es casi un lema, pero muchos y sobre todo las personas de edad, desconocen de donde proviene el mismo, cuál es su origen, significado y finalidad.

Una referencia cierta es el hecho social de que cada vez más personas mayores toman la iniciativa o recomendación de realizar actividades para mejorar el estado de salud y disfrutar del tiempo libre.

Pero en realidad ha sido una “iniciativa política” que tiene un origen más general: ha sido una política organizativa de la Organización Mundial de la Salud y los Estados que la conforman para enfrentar los problemas de la vejez y el envejecimiento.

Quizás, nos resulte muy difícil reconocer que una iniciativa y recomendación de un organismo internacional sea suficiente para explicar cómo resolver los problemas y vivir mejor en la vejez.

Esto es porque las actividades de las personas operan en lo micro social y en la cotidianidad, pero no se puede desconocer la incidencia de cuestiones estructurales como la pobreza o la condición de género que impide el desarrollo y la dignidad durante la vejez.

Una acción de “envejecimiento activo y saludable” comprende: acciones que se realizan con cierta regularidad en el tiempo, objetivos definidos previamente, una visión integral que aporte positivamente al bienestar físico, mental y social.

Pero además, ciertas condiciones económicas, jurídicas y de aprendizaje en el contexto social para acceder a ellas.

Con el fin de optimizar las posibilidades de aprendizaje y desarrollo de las personas.

Por eso es importante analizar críticamente las acciones macro sociales, que pueden tener un origen global, y cómo estas pueden afectar la vida de las personas para adecuarlas a los fines más concretos, a las necesidades singulares de las personas mayores.

Porque el bienestar y calidad de vida de las personas no se agote en una recomendación de cuidar la salud y de tener una participación activa en la sociedad. No es suficiente asistir regularmente a la consulta medica para disfrutar de bienestar, cuando las condiciones económicas y de seguridad social no son las adecuadas.

Allí radica la importancia de empoderar a las personas mayores y su organización de modo de tener incidencia sobre las competencia de los gobiernos locales que deben asumir compromisos en la definición de políticas públicas que aporten al bienestar.

No obstante, es muy positivo reconocer la iniciativa de un organismo internacional como la Organización Mundial de la Salud que ha impulsado un proceso necesario para que los gobiernos locales asuman compromisos globales que impliquen  mayor calidad de vida durante la vejez.

Esta iniciativa no esta descontextualizada en el tiempo, por ello es necesario conocer su estado actual y sus acciones a futuro:

Encontramos que el concepto ya ha estado presente, desde el año 1982, en la Convención Internacional de Envejecimiento en Viena; y que en la actualidad ha habido una redefinición del mismo con ciertas “prioridades” y tiempos de trabajo para que los países puedan crear las condiciones necesarias que den respuesta a la heterogeneidad de los problemas de las personas en diferentes países.

También se ha definido un concepto de vejez que habilita funcionalmente el  empoderamiento de las personas mayores en la sociedad con un plan estratégico y los pilares necesarios que permitan alcanzar, en la próxima década 2020-2030,  un envejecimiento con dignidad e igualdad.

Es fundamental conocer y seguir las “principales prioridades” que se han definido como un medio para crear las condiciones propicias que se necesitaran para alcanzar las metas de dignidad e igualdad de derechos en los próximos años.

Durante el año 2015 se definió con una agenda a nivel mundial que permita alcanzar el desarrollo, la dignidad e igualdad plena de los derechos de las personas mayores durante la década delante 2020-2030.-

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Teniendo como objetivo general: “el desarrollo sostenible para que todo ser humano tenga las oportunidades de realizar todo su potencial con dignidad e igualdad”. Los Estados partes definieron con la Organización Mundial de la Salud una Estrategia Global y un Plan de Acción sobre el Envejecimiento y la salud.

Adoptando los Estados miembros un “marco político”, desde el año 2016 hasta el 2020,  que asegure una buena respuesta global al envejecimiento de la población durante el 2020-2030.

La estrategia se basa en una nueva conceptualización de la Organización Mundial de la Salud sobre el envejecimiento saludable descrito en el informe mundial sobre Envejecimiento y salud 2015, que lo repasaremos más detalladamente en próximas notas.

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En ésta se considera al Envejecimiento Saludable como: 1) una capacidad funcional que permite a las personas mayores contribuir y desarrollar capacidades  intrínsecas como individuo. Pero, además se deben abordar  2) las acciones necesarias que permitan mejorar los entornos físicos y sociales que habitan las personas de edad, indudablemente mejorando la inversión económica sobre los mismos

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Estos dos aspectos son los que deben ser el foco de acción social durante los próximos años adoptando las “prioridades” de acción necesarias.

Se han definido 10 prioridades que proporcionan acciones concretas para alcanzar los objetivos de la estrategia mundial y el plan de acción sobre el envejecimiento y la salud

Para esto la Organización Mundial de la Salud realizó una serie de consultas con expertos, personal del organismo y partes interesadas clave para identificar aquellas acciones que serían transformadoras.

Estableciendo que cada prioridad es crucial para que el mundo llegue al punto en el que pueda tomar una década de acción concertada.

“Ya que el envejecimiento saludable no se convertirá en una realidad sin una acción global enfocada”. 

Prioridades a seguir.

  1. Establecer una plataforma común para la innovación y el cambio en el abordaje de la vejez y el envejecimiento.
  2. La planificación y apoyo en las acciones conjuntas con el Estado, instituciones y socios claves.
  3. Recopilar e interpretar los mejores datos globales sobre el envejecimiento saludable para orientar las acciones particulares.
  4. Promover la investigación que aborde las necesidades actuales y necesidades futuras de las personas mayores.
  5. Tener un sistema de salud integral y alineado a las necesidades de las personas mayores.
  6. Reconocer la necesidad de construir las bases para un cuidado a largo plazo centrado en las necesidades de las personas mayores de cada país.
  7. Formar y preparar el personal humano necesario para la atención integral de las personas mayores.
  8. Emprender la difusión global de la necesidad de entornos saludables para abordar el envejecimiento y la longevidad con calidad de vida.
  9. Definir y asignar presupuestos económicos, con la inversión en calidad de vida para las personas mayores.
  10. Mejorar la Red Global de “Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas de Edad”.

Invertir en estas prioridades es una inversión en sociedades con futuro; un futuro que dé a las personas mayores la posibilidad y libertad de beneficiarse de ellas; contribuir a la sostenibilidad y desarrollo para vivir mucho tiempo, con mayor calidad de vida.

Fuente de consulta: Organización Mundial de la Salud. Departamento de Envejecimiento y Curso de Vida. (Año 2015)

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