Estereotipos y talentos en la vejez

 

VIEJA SONRIENDOMito: historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y distorsiona el verdadero valor del que tiene en realidad.

Estereotipo: es una idea o pensamiento que se tiene comúnmente acerca de algo, pero estas ideas suelen ser erróneas y asociadas a aspectos negativos. Esta forma de pensar la aprendemos socialmente y no suele ser juzgada ni cuestionada, sino que se da por hecho.

En general, la gente no suele detenerse a reflexionar sobre cómo será su propia vejez; solo  cuando se encuentra inmersa en ella. La mayoría basa sus sentimientos en  temores primitivos, prejuicios y tópicos más que en un auténtico conocimiento de lo que significa esta etapa vital.

Desde una perspectiva objetiva, la vejez no es un periodo detestable ni tampoco sublime. Como todas las etapas de la vida, tiene sus problemas, sus tristezas, pero también sus posibilidades de alegría y realización.

Ciertamente, hay que aceptar y madurar durante el envejecimiento con sus pérdidas y ganancias. Hoy vivimos con un nuevo paradigma sobre la forma de entender la vejez, hemos pasado de entender la vejez como sinónimo de enfermedad a una concepción de salud. Donde la persona mayor sana puede encontrar la energía física y psíquica suficiente para adaptarse a los cambios, a las pérdidas y a las nuevas posibilidades de desarrollo de sus talentos potenciales de forma creativa.

Desde una perspectiva cultural la persona en la vejez debe hacer  frente a una serie de mitos y prejuicios que pueden atentar contra este desarrollo creativo de sus talentos y contra la adaptación como posibilidad de cambio ante el futuro, porque debemos reconocer que el  futuro  es parte de todas las etapas vitales. De cara al futuro las oportunidades se descubren  como tales y se proyectan los talentos personales para realizar los nuevos proyectos vitales que surgen como oportunidades de realización.

Te invitamos a tener en cuenta cuales son estos obstáculos culturales que suelen naturalizarse:

  • El Mito del envejecimiento cronológico: la idea errónea de que la edad de un individuo se mide por los números de años que se ha vivido. También el riesgo que conlleva asociar a la edad los cambios biológicos del cuerpo como consecuencia de la edad.
  • El Mito de la improductividad: entiende la vejez como un sinónimo de enfermedad y adversidad social que desencadenan la improductividad y la falta de interés por la vida. El envejecimiento no es el responsable de la improductividad, sí la enfermedad, y todos sabemos que en todas las etapas vitales es posible estar enfermos, no solo en la vejez.
  • El Mito de descompromiso y desvinculación: basado en la falsa creencia de que las personas mayores realizan una retirada progresiva de los intereses de la vida y que esto formaría parte necesaria del proceso normal de envejecimiento. Cuando en realidad son mandatos sociales y legislaciones sobre determinadas personas para desplazarlas de tareas y compromisos sociales.
  • El Mito de la inflexibilidad: es la idea errónea de que cuando envejecemos somos incapaces de realizar cambios y adaptarnos a nuevas circunstancias vitales. Esta incapacidad por lo general es asociada al carácter y la personalidad de la persona que transita la vejez. Cuando en realidad el carácter y la personalidad es un proceso más amplio, que abarca toda la vida.
  • El Mito de la senilidad: es el que asocia a la vejez con determinados síntomas como la pérdida de memoria, la disminución de la atención, la aparición de episodios confusionales, depresión, ansiedad, desnutrición, deshidratación etc. Pero en realidad muchos de estos factores están vinculados con otras causas como lesiones cerebrales, adversidades familiares, problemas económicos, aislamiento social, etcétera.
  • El Mito de la serenidad: es la construcción de una idea social que sitúa al anciano en una especie de paraíso terrenal. Cuando en realidad esta idea lo que hace es originar una mayor tendencia a la ansiedad, a la depresión, a la pena e inevitablemente a la disminución de la autoestima, como resultado de un peor en estatus social de pasividad.
  • El Mito de la ausencia de capacidades y talentos: es la creencia social errónea de que la persona mayor no posee conocimientos ni experiencias de valor, aptitudes, habilidades y destrezas para aportar socialmente, motivación, interés y pasión para emprender y disfrutar de lo realizado.

 En búsqueda de los talentos

Lo que desatacamos de revisar los estereotipos sociales en la vejez, no solo es develar los aspectos negativos asociados a las personas mayores, sino cuales son los aspectos positivos de las personas que resultan anulados como parte de la discriminación social y política por la edad.

Entendiendo por “Discriminación por edad en la vejez: Cualquier distinción, exclusión o restricción basada en la edad que tenga como objetivo o efecto anular o restringir el reconocimiento, goce o ejercicio en igualdad de condiciones de los derechos humanos y libertades fundamentales en la esfera política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública y privada”. (Art. 2 CIPDHPM. Ley Argentina 27.360).

Por lo cual, nos interesa revalorizar los aspectos positivos de la vejez, para focalizar la búsqueda de aquellas capacidades y talentos existentes y potenciales de las personas, independientemente de la edad. Por medio del desarrollo de un envejecimiento activo y saludable que potencie estas capacidades y talentos.

Entendiendo que el envejecimiento activo y saludable es un  proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, mental y social, participando en actividades sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas, contando con protección, seguridad y atención, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida de todos los individuos en la vejez… (Art. 2 CIPDHPM. Ley Argentina 27.360).

Algunos de las características de las personas mayores con capacidades y talentos desarrollados:

  • Estas personas pueden conocer de manera inteligente las formas de resolver determinadas situaciones y problemas.
  • Reconocen las capacidades y emociones humanas necesarias para disfrutar de la vida y resolver el sufrimiento.
  • Implementan habilidades y destrezas, a partir de capitalizar las experiencias acumuladas, a los fines de para lograr bienestar.
  • Conectan con facilidad con los intereses y motivaciones; acceden con facilidad a la empatía.
  • Relativizan el tiempo como recurso importante, para conectar con lo que les gusta hacer.
  • Pueden desarrollar un aprendizaje y tarea con pasión; disfrutan con mayor facilidad al hacer lo que les gusta.
  • Son felices y disfrutan de sentirse realizados cuando descubren su verdadero talento; cuando el deseo de lo se esperaba ser coincide con lo realizado.

Lic. Guillermo Rodríguez

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